La atención por la galería había disminuido bastante desde su inauguración, sin embargo, seguía llegando gente nueva y sus cuadros se estaban vendiendo bastante bien por lo que no tenía muchas quejas, por no decir que ninguna. Paseándose por aquel espacio digno de los amantes del arte, se encontró con una figura femenina que hizo que sus pies se movieran automáticamente hacia ella, teniendo la necesidad de confirmar aquella identidad. “¿Qué haces aquí, Lisa?” Las palabras escaparon de sus labios en cuanto el castaño reconoció a Lisa. No era la actitud de bienvenida que solía tener con ella, mas no podía actuar de otra forma cuando seguía de molesto por el abandono de la muchacha sin siquiera un adiós de por medio. ( @commander-fran. )









