Este 2016 que está a unos días de terminar, fue un año muy difícil para el planeta entero, sufrimos muchas pérdidas de la humanidad, de fauna, bosques, lugares históricos, tesoros naturales… Y no solamente fue como consecuencia biológica o desastres de la naturaleza, fue principalmente a consecuencia de actos terribles del ser humano, si… de nosotros mismos matándonos, atacando unos a otros. En el 2016, hemos vivido muchas tragedias, atentados terroristas, desapariciones forzadas, crímenes provocados por la ambición, el poder, el narcotráfico, guerras, abusos, feminicidios, niños torturados, “accidentes”…. Definitivamente fue un año muy triste, de pérdidas que tendrían que provocar reflexión, solidaridad, coraje y acción. Mi deseo más profundo es que el 2017 sea en todos los sentidos un mejor año, que importe más la gente y menos el dinero, que atesoremos recuerdos y no pertenencias, que gastemos en ayudar a otros y no en cómo vestir o dónde comer. Sin sonar idealista quiero seguir creyendo en lo que me enseñaron a creer: que tanta maldad solo se puede combatir con amor y este comienza con una simple sonrisa que puede ir generando alegría en cadena. Necesitamos “bolitas de algodón” como diría mi papá, caricias al alma, pensar en hacer el bien, en seguir confiando en el que se cruza en nuestro camino. Que dejen de importar las razas, las religiones, el género, el estatus social, la edad y que solo importe la gente. Somos los responsables de este planeta y no sabemos ni siquiera cuidarnos entre nosotros mismos. Necesitamos educar a niños sensibles, que piensen en colectivo, en la igualdad y equidad, en la importancia de cuidar a la naturaleza, en el voltear a ver al de al lado, en generar buenos sentimientos.
Por eso quiero comenzar compartiendo los cientos de sonrisas que tuve la fortuna de recibir y captar con mi cámara e invitarlos a que continúen compartiendo más y más sonrisas . Mi sueño: que el mensaje pueda ocupar ese gran vacío que muchos tienen en el corazón y entonces puedan pensar en el otro, en hacer el bien y no hacer daño. Quiero creer que todos tienen ese lugar de luz y solo hay que encenderlo. Este es mi granito de arena.