Publicidad: la gran víctima del consumo.
Milka Arellano Salgado/El Halcón Noticias.
En pleno siglo XXI donde la información flota en una nube y la gente sale a las calles a reclamar sus disgustos pareciera que la mente humana se encuentra en un momento histórico de completa apertura e independencia, pero es 100 años antes cuando personajes como Edward Bernays empezaban a notar el increíble poder que se podía ejercer sobre una masa con tan solo saber convertir sus necesidades propias en necesidades de todos. Y es desde ese entonces donde se empiezan a formar como un todo los dos grandes pilares que rigen la sociedad actual: el consumo y la publicidad.
Extraído de un capítulo del libro denominado “publicidad y comunicación” del autor Eulalio Ferrer se hace un rápido análisis del consumo y la publicidad dentro de la historia actual donde se puntualiza que, a diferencia de la creencia general que tenemos al respecto, la publicidad no ha sido más que una herramienta para al consumo, la cual ha sido denigrada por los objetivos comerciales de una sociedad consumista inconsciente de los límites a los que deben llegar sus necesidades.
La publicidad nace de la necesidad de dar a conocer a un mayor público ciertas situaciones de interés general. De ahí pasa a un tramo más económico al convertirse en el mediador de la relación de la oferta y la demanda desarrollándose a la par del mercado como una acción indispensable para el lanzamiento de productos.
Pero dentro de todo éste debate de si la publicidad es o no inocente de sus cargos, es un hecho que, en conjunto de una economía basada en el consumo, se ha hecho de armas y técnicas para llegar al espectador de tal manera que se vea en la capacidad de dirigir la mente de miles de personas hacia un mismo punto. Es una obviedad que por más culpa que tenga una población mentalmente robótica dirigida por la ambición, las prácticas publicitarias no han hecho más que acaparar todo el campo visual y auditivo de cuanto país, región o pueblo se le ponga en frente.
Tal y como expresa el mismo Eulalio Ferrer , pese a que es un argumento factible el decir que la publicidad solo se ha dedicado a presentar una amplia variedad de productos a un público con la capacidad de elegir, no podríamos acusar de inocente a un monopolio que ha hecho del consumo su propia caja fuerte. Aunque la culpa del consumidor es y siempre será la falta de razonamiento y el interés de muy pocos por conocer que hay detrás de este juego de tronos.






