las miradas de los otros transeúntes, mitad sorprendidas, mitad ofendidas y un poco horrorizadas, le confirma lo que ha sospechado desde que pequeña charla morfó en una improvisada práctica de lengua extranjera ' merde, creo que los franceses no están apreciando para nada nuestros francés ' satomi les devuelve el gesto poco amistoso, cerrando fila hacía su acompañante, involuntariamente protectora de ella porque nunca dejara de ser una hermana mayor ' por como nos observan, ¿estarán a punto de acusarnos de brujas y quemarnos en la hoguera? ' bromea, sin preocuparse, como quien ya ha sido acusada pública y abiertamente, cómoda en el conocimiento de que permanecerá invicta a pesar de todo ' o también podríamos practicar nuestro mandarín, dudo que a elliot o a asher les haga gracia si terminamos, mmmm, pocon congraciadas con la población local de nuestro país anfitrión ' intenta simular la forma en la que ellos hablan.