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PROPUESTA: INTERVENCIÓN EN LA PLAZA 9 DE ABRIL EN TANGER
Lo que proponemos es una solución a un caso particular para el ámbito que hemos estado estudiando durante el curso. Pero no descartamos que sea un proceso aplicable a otros modelos urbanos, otras culturas otras formas de habitar el espacio público. Lugares en los que se lleven a cabo soluciones de distinta aplicación y funcionalidad.
Por lo que a nuestro grupo respecta, el caso de la plaza del 9 de abril es una de las más importantes de la ciudad de Tánger. Actúa como centro neurálgico por varias razones: por ella se accede a la Medina Vieja atravesando la puerta de Bab el Fahs, quizá la más conocida si se viene del interior del país. Al ser nudo de comunicaciones, marca el final de la ciudad antigua y da paso a la nueva, ya que de ella parten varias calles que llevan a las carreteras que salen de Tánger.
La fecha del 9 de abril de 1947 corresponde con la visita del Rey Mohamed V, abuelo del actual rey de Marruecos que promulgo a las ciudades del norte, la independencia de estas provincias y la unificación del Reino.
El tráfico es caótico así que es un lugar de tránsito pero también es una zona frecuentada todo el día por gente de la ciudad hasta bastante tarde. Entre las zonas ajardinadas hay algunos bancos, en los que suele haber gente sentada observando, como también en las terrazas de alrededor.
Antiguamente esta zona era una de las típicas plazas estilo halqa, donde se generaba un ambiente de convivencia que llevaba a intercambiar bienes, vivencias, costumbres.
Hoy en día esta zona se ha occidentalizado y este tipo de ambiente se ha perdido, aunque la zona linda prácticamente con el zoco donde este tipo de experiencias persisten.
La intención de nuestra propuesta es visualizar como sería recrear las vivencias típicas de una halqa e intentar restaurar un espacio de relación y convivencia, un hábitat, en una zona de la ciudad que lo acogió en pasado y que lo ha ido perdiendo.
IDENTIDAD, PARTICIPACIÓN Y TEMPORALIDAD
Como cierre a las sucesivas entradas proponemos una serie de instalaciones en torno a la idea de almacenaje del objeto con valor cultural en el que la cualidad principal es la posibilidad de que sean accesibles para la sociedad en general. La idea de “estar disponible” supera la necesidad de lo expositivo.
No son válidos los objetos exentos y su capacidad de aislamiento. La idea es que exista la posibilidad de establecer nuevas relaciones entre ellos, para lo cual la arquitectura asume el compromiso de construir escenarios como soportes.
“Mis estrategias se derivan de mi convicción de que una obra nunca termina (...)
No me interesa la imposición de la perfección o del estilo, sino la construcción de un soporte para la vida urbana en sus transformaciones”. Álvaro Siza
Esta versatilidad espacial es lo que nos llama la atención. Se apropian del espacio de reunión y con el saber que tal práctica existía desde tiempos atrás.
Las zonas de juegos se convierten en áreas de trabajo, las de trabajo se convierten en aparcamientos provisionales, se podría caer en pensar que se convierten en lugares caóticos, pero al contrario, supone un espacio amparados en el hacer de una cultura, la musulmana, una comunidad que dispone unas convenciones heredadas, aprendidas de padres a hijos, y hechas experiencias en el hacer del día a día.
Una simultaneidad de actividades, con un conocimiento implícito de los espacios idóneos y permitidos para el juego y cuándo estos pueden usurpar o no, los entornos que se dedican habitualmente a otros quehaceres. Espacios originados por la participación, creación o reformulación de itinerarios, accesos o salidas y diversas áreas.
Imagen: Plana 9 de abril a lo largo de su historia
http://vimeo.com/62330629
ESQUEMAS:
PLANTA ACTUAL de Plaza 9 de Abril y PLANTA PROPUESTA con hipótesis del nuevo biorritmo.
EL AMBIENTE DE UNA MODERNA PLAZA OCCIDENTAL
Hoy en día la plaza de la sociedad occidental u occidentalizada en general conserva su función de lugar simbólico de la ciudad, y pretende ser un espacio de distracción y un escaparate social.
Habitualmente está ubicada en el centro, menudo ajardinadas, y cercana a la zona comercial. Su mobiliario urbano permite al individuo, o a grupos limitados de personas, descansar y observar quien pasa, pero no fomenta la interrelación, la agrupación y la comunicación entre personas.
Al igual que en un mundo Globalizado las ideas se venden y comercializan, lo mismo pasa con los espacios libres: las nuevas modas impuestas por diseñadores, arquitectos y planificadores urbanos han dado pie a crear unos Espacios Verdes Urbanos que, en muchos casos, no tienen nada que ver con nuestra identidad local o con la necesidad de convivencia, aunque eso sí, están estéticamente muy bien planificados.
Si el diseño urbano se concibe como el arte y la ciencia dedicados a realzar la calidad del medioambiente físico de la ciudad, a proporcionar lugares civilizados y enriquecedores para la gente que los habita, no hay duda de que las bases actuales del diseño urbano deben ser reexaminadas, siendo necesario redescubrir la esencia de los lugares familiares en los que vivimos.
Por su parte los ciudadanos no se sienten identificados y satisfechos con su barrio y no advierten la "pertenencia al lugar" por la arquitectura, el pasado, la historia, los recuerdos relacionados a vivencias en los espacios libres.
La plaza occidental o occidentalizada, muchas veces llega a ser un no-lugar, una tierra de nadie, donde reina el más radical anonimato de la aglomeración, Las relaciones de tránsito consisten ocasionalmente en intercambios de formalismos entre “conocidos” o simples extraños, con frecuencia de interacción mínima, en el límite mismo de no ser relación en absoluto.
“Pensar en los lugares y las formas urbanas de relación – la circulación acelerada de personas - permite definir los nuevos modos de ser humano, constatar la nuevas formas de soledad y aislamiento en una urbe sobrepoblada, la incomunicación del individuo en medio de las redes y las carreteras de la información, el entrecruzamiento de producciones socioestéticas diversas que producen ciudades metafóricas y fragmentadas, donde la heterogeneidad y la dispersión de los signos identitarios patrios nos convierte a unos respecto de otros en transeúntes que apenas intercambian huidizas miradas, desfigurados, con un rostro velado, verdaderas espectros, figuras del anonimato, desposeídos de nuestra identidad por la celeridad de nuestros desplazamientos reales o virtuales. “
(Articulo: El vértigo de la sobremodernidad; “no lugares”, espacios públicos y figuras del anonimato_ Adolfo Vásquez Rocca, publicado en Diseño Urbano y Paisaje, Año 4 Número 10, 2007 )
EL AMBIENTE DE LA HALQA (LA TÍPICA PLAZA MARROQUÍ)
La palabra halqa o círculo tiene varios significados en árabe. Es ante todo un círculo de palabra y escucha. La muchedumbre de gente forma la halqa, el círculo.
La halqa es entonces un espacio público de comunicación popular.
Desde las siete de la mañana por la plaza se pueden observar los movimientos de los cuerpos que circulan, se colocan, se instalan y se desplazan por el espacio de la plaza.
Hay narradores, cuentacuentos, que terminan de narrar haciendo su colecta y se retiran del centro de la halqa Cada otro oficio y cada categoría de especie humana actúa en su parcela. La halqa es la mejor expresión del espacio público tradicional en Marruecos, con intercambios de simpatías, saludos cariñosos entre habituales espectadores y todo tipo de protagonistas, que se llaman “hlaïqui”.
Si imaginamos los flujos de energías y los movimientos físicos que se verifican en un espacio libre muchas veces no claramente acotado y no necesariamente geométrico, podríamos visualizar unas nubes de puntos que representan las densidades, los grupos variables y en movimiento. Los que los acomuna es el intercambio: de saberes, de historias, de mercancías, de tratos.
La típica plaza marroquí es entonces un dispositivo activo, donde las personas (aunque efectivamente sólo son los hombres) se acercan para compartir/intercambiar.