VIIIIIMMXVII. No quiero que te dé miedo conocer a alguien que tenga ganas de cuidarte. Sé que es difícil recibir el amor que nadie pudo darte, más aún si éste se manifiesta de la noche a la mañana. Por esa misma razón pienso cultivar, regar y contarle mis historias al sentimiento, para que obtenga una hermosa flor como obsequio por mi esfuerzo. Creo que quieres protegerme tanto y que temes dañarme, pero no pasará, no. Soy imposible de herir y quiero ilusionarme sin temer. Quiero pintarme miles de recuerdos contigo porque al igual que yo, eres tan buena. Hace unos días me hiciste ver que nunca dejé de ser la persona que solía pensar que era, y nadie logró hacerlo por mí antes. Musitaste que en realidad me importan las heridas y que soy buena, que puedo amar sin lastimar o ser lastimada... pero toda relación tiene algunos rasguños, aunque no queramos. ¿Puedo dejarme caer en tus brazos sin temer? Porque el que me lastimases sería un honor que no le cedería a nadie más, hasta puedo sentir que te abrazo cuando te lo digo. Sé que te falta mucho por descubrir de mí, y lo harás, y decidirás quedarte o marcharte. También ansío conocerte, me encantaría que me confíes tu pasado, deseo saber lo que piensas a todo momento. Aunque llevemos pocos meses juntas, anhelo saber de cada temor que habita en ti y analizar hasta tu última célula; eres como un libro nuevo que leeré con emoción y enjundia. Es sólo que siento que podré al fin, que lograré entregarme a alguien. Más eso no significa que lo haré ahora, pero pronto sé que apartaré mis temores para estar contigo. Nos amaremos lento y a tu manera, pero mientras estemos juntas, quiero hacerte sentir feliz y darte miles de razones por las que deberías de conservarme a tu lado. Jamás me he arrepentido, jamás me arrepentí y jamás lo haré. Eres una persona preciosa que florece en mi alma la posibilidad de que eres para mí y yo para ti, y estoy muy segura de que cada día vas a llenar mi corazón y mi alma de amor hasta que se desborde y esté enamorada de ti por completo. Lo haremos a tu manera: anticuada pero especial. Sólo te tengo noticias: te gustan los desastres. Ambas seremos un huracán de emociones, un remolino de amor y de deseo. Pero nos queremos y nos amamos, eso es lo importante a fin de cuentas ¿no? Estuve pensando en por qué te podrías haber asustado aquella noche. Encuentro que eres como una pequeña a la que le dije con anterioridad "ve, lucha y gana", pero se me olvidaba que entre más presiones antes del acto, peor resultará. Entonces quiero suministrarte toda la paciencia que pueda —de todas maneras estoy tan ocupada siendo tuya que no puedo pensar en otra cosa—, es mejor que la tengas tú a que se la dé a otro idiota. Admito que fue mi culpa, y hasta la fecha nunca he encontrado lo que quiero. Y tampoco lo exijo, si te falta algo, lo compensarás con tus cualidades; me fijaré en eso y las valoraré en vez de ver lo que careces o tus defectos. Sólo quiero que no tengas miedo de amarme, no ahora, ni nunca. Y que me des el derecho de ser como soy sin miedo a que te marches por ello; iré lento, de eso no hay duda. Somos amigas que saben que se gustan, no hay otro título. Lo que me gustaría es quitar esas barreras, pues es inevitable pensar en besarte ¿sabes? Pero tu manera de amar y la mía se complementan, y eso me basta por ahora. Es que quiero más y más de ti, puedo ver que comienzo a amarte tanto al nivel de que esto sobrepasa los límites que estableciste. Soy rápida y tú lenta, me detienes a querer bajarte la luna y las estrellas en días y yo te tomo de la mano para caminar, para que no te quedes ahí sola. Te aliento a que nos atrevamos a tener algo juntas sin que temamos, porque soy una atrevida y eso nunca se me quitará. Y yo adoro que me ames aunque sea un poco —ya crecerá con el paso del tiempo—, porque me estás obsequiando tu vida, y es hermoso ver cómo cuidas algo que germinará. Siempre existe alguien que ama más, lo sé, pero cada quien elige cómo tomarse esta idea.