«Corazones rebosantes» En ocasiones hacemos del acto de demostrar nuestro amor algo tan fuera de la realidad que nos sentimos sobrecogidos por la idea de expresarle amor a los demás. Cristo deposita el amor en nuestros corazones y los llena continuamente hasta rebozar. Es precisamente este amor con el cual debemos amarnos los unos a los otros, y aun amar a aquéllos quienes nunca habrán de amarnos recíprocamente. El amor no es conveniente, muchas veces amar va en contra de nuestros sentimientos, nos cuesta y es incómodo, pero Dios nos enseña a amar a nuestros amigos y enemigos por igual. Reflejar a Cristo debe ir más allá de nuestras palabras y encarnarse en nuestras acciones y comportamientos. Dios nos ama a todos por igual, y amar a Dios es sincronizar y modelar nuestros corazones según el corazón de Cristo. Cuando nuestro corazón es semejante al de Cristo, se quebranta por lo que quebranta el corazón de Cristo, nos apasiona lo que a Él le apasiona y amamos a quienes Él ama. Por lo tanto, amar a Dios equivale amar a otros. No podemos afirmar amar a Dios y no amar a otros. En este plan de lectura hemos estudiado los diferentes lenguajes del amor. Piense por un momento en alguien a quien no le haya demostrado amor de forma intencional últimamente y proponga demostrárselo. Tal vez pueda enviarle una tarjeta o un correo electrónico y dejarle saber que está orando por él/ella. Tal vez su vecino necesite ayuda atendiendo su patio esta semana. Comienza con un paso de amor y de acción; demuéstrele el amor de Cristo a alguien hoy. #tumeinspiras100 #corazonrebosante #reflexionescristianas #chicasdeDios #aprendiendoaamar










