Y aquí estoy de nuevo, para decir que crecer sale carísimo, y no me refiero solo a dinero (que de por si ya es obvio) si no, que nos cuesta felicidad, nos cuesta energía, nos cuesta amor... Ver películas románticas (pero no de las que son color rosa, si no de esas en que todo es una mierda) ya teniendo 25 años, es darse cuenta que así es en verdad, que la vida es una mierda con momentos lindos.
Pero vivirla nos sale carísimo






