La fatiga no me suelta, el escalofrío tampoco y el sentido del olfato no vuelve. Sé que es un proceso, pero cada día amanezco con ganas de tener ganas: Ganas de brincar de la cama, de prepararme un café, de sonreírle al espejo y de empezar mi rutina con energía.
¡Extraño mi energía!














