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El cuadro «L’église d’Auvers-sur-Oise» de Vincent van Gogh es una obra maestra del famoso pintor impresionista. Mide 73,7 cm de ancho y 93,9 cm de alto y fue pintado en 1890, durante el corto período de tiempo en el que Van Gogh vivió en Auvers-sur-Oise, Francia. El cuadro se encuentra en el Museo de Orsay @museeorsay en Paris, una de las más representativas de la colección del museo. Representa la iglesia local en Auvers-sur-Oise, con un cielo despejado y un campo verde en el primer plano. La obra de Van Gogh «L’église d’Auvers-sur-Oise» es considerada una de sus obras más icónicas y representativas. Es un ejemplo claro de su estilo artístico postimpresionista y su uso de colores vibrantes y pinceladas audaces. Además, esta pintura también refleja el profundo interés de Van Gogh por la religión y la espiritualidad, ya que la iglesia era un motivo recurrente en su obra. La pintura ha sido objeto de numerosas interpretaciones y análisis, y se considera una de las obras más importantes de la última etapa de la carrera de Van Gogh. Óleo sobre lienzo Auvers-sur-Oise, junio de 1890 Museo de Orsay, París
Salvador Dalí - Spain - 1938
Para recordarles que estas pinturas son objetos físicos. :)
La joven de la perla es una pequeña obra maestra. En 1665 Johannes Vermeer pintó el retrato de una chica de mirada cautivadoramente misteriosa en un lienzo poco más grande que una hoja de papel. El rostro de esta joven ensimismada se ha convertido en uno de los retratos más icónicos de la historia del arte, a la altura, incluso, de la Mona Lisa. Pero en este óleo no todo es lo que parece. Con una paleta de colores limitada, trazos simples y, en apariencia, poco trabajados, Vermeer llenó el lienzo de trampantojos que crean una ilusión visual que no existe. La perla, los ojos, la boca... Todos ellos son efectos ópticos que nuestro cerebro completa para crear un cuadro lleno de vida y que da cuenta de la maestría como retratista de su autor.
Nickie Zimov