cuando era pequeño solía llorar mucho
usualmente la gente lo subestima cuando lo menciono, pero era así, lloraba mucho y a veces sin razón solía ser un niño consentido no tuve una infancia particularmente triste, ni menos difícil, solo lloraba mucho
pero nunca me acostumbre cada vez que lo hacía me sentía desolado, solo, abandonado; y lo estaba, pero no lo estaba realmente no lo estaba, pero así era
cuando era pequeño solía llorar mucho ahora ya no crecí y deje de hacerlo lo pienso y creo fueron varias razones, pero principalmente me encerré me encerré a mi en mi mismo, en una jaula que no me dejo abrir encarcelado y carcelero, soy ambos por mi; porque no quería que me vieran tal como soy por los otros; porque no quería que se preocuparan
tengo mala memoria difícilmente me acuerdo de que comi hace dos días, o incluso ayer pero hay cosas que no puedo olvidar la desolación, por ejemplo el abandono, la perdida
Ahora ya no lloro tanto pasan cosas conmigo que no me agradan
vuelvo a ser el mismo niño vulnerable
hoy muere uno de esos pequeños recuerdos hoy no es más que un vástago de lo que alguna vez fue el compañero de toda una vida, mi hermano de otra especie, muere un pedacito de la poca bondad e inocencia de este torcido y enfermizo mundo
y vuelvo a ser el mismo niño por un instante, por el peor de los momentos vuelvo a ser un niño, pero sin la risa sin la inocencia sin la curiosidad
pero sí con el dolor el mismo que siempre estuvo ahí
te amo y siempre te amaré, aún en el filo del tiempo, aún en los limites de mi cordura, aún en las lindes de la memoria
aún cuando desaparezca de esta ingrata tierra, cuando mi sangre se llene de tierra y la tierra de mi sangre
en la perpetua melancolía del niño que fui y que soy, te amaré
“Ahora somos una tristeza contagiosa Una muerte antes de tiempo“









