Pinocho (Drogadicción)
Escena 1 Érase una vez en el Puerto Principal un niño llamado Pinocho que vivía felizmente con su padre Geppetto a quien respetaba y admiraba mucho. Él era un niño muy bueno, obediente que pasaba sus días divirtiéndose inocentemente y jugando como cualquier otro niño de su edad. Escena 2 Un día, cuando Pinocho tenía doce años y salía de su primer día de clases en la secundaria, se encontró con un peculiar hombre que se presentó como Don Strómboli. Él le ofreció un pequeño sobre que contenía un polvito blanco, Pinocho no era tonto él sabía que era ese polvo, era Cocaina, pero como sentía curiosidad de saber el efecto que causaba la aceptó sin vacilar. Escena 3 Pinocho había probado la Cocaina, le había gustado así que continúo haciéndolo y no solo eso también había empezado a experimentar con diferentes drogas, se había vuelto una adicción. Los días pasaban, las ansias de seguir consumiendo eran enormes y los efectos habían empezado a mostrarse. Su mente empezaba a alucinar. Cada vez que pinocho veía su reflejo su nariz era larga y crecía a medida que consumía alguna sustancia. Escena 4 Pinocho sabía que eso no estaba bien pero no podía parar, consumir se había vuelto una necesidad. Así que continúo hasta que algo en él murió. Ya no era el niño que solía ser, había cambiado radicalmente. Geppetto, su padre, ya se había percatado de su situación y aunque había tratado de ayudarlo, Pinocho no aceptó su ayuda, eso rompío el corazón de su padre. Escena 5 Había llegado un punto en el que Pinocho estaba tan mal que tuvieron que internarlo en un centro de rehabilitación, pero no sirvió de nada pues le detectaron sida. Se había contagiado con una aguja infectada, lo único que le quedaba era esperar su muerte. Escena 6 Geppetto acompañó a su amado hijo hasta su último aliento, que había sido utilizado para pedir perdón por causar tantos problemas y por causarle un fuerte sufrimiento a su padre, pues él estaba destrozado. Pinocho finalmente falleció, sus errores trajeron consecuencias irreversibles, mortales, todo por las drogas, algo tan simple que puede destruir hasta al niño más inocente y brillante.
Fin












