Jesús, con palabras llenas de sabiduría y advertencia, nos recuerda que no todo lo que brilla viene de Dios. A lo largo de la vida nos encontraremos con personas o propuestas que parecen buenas, pero que esconden intenciones contrarias al Evangelio. Por eso, Él nos enseña un criterio fundamental para discernir: "Por sus frutos los conoceréis".
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