Abril 🌸🌺🌻🌼✨🥰.
Recordar, del latín recordis: “volver a pasar por el corazón”
Equipazo de mujeres top. Antes durante y después.
Sanas, generosas, currantas, honestas y sí, de la mano.
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Abril 🌸🌺🌻🌼✨🥰.
Recordar, del latín recordis: “volver a pasar por el corazón”
Equipazo de mujeres top. Antes durante y después.
Sanas, generosas, currantas, honestas y sí, de la mano.
Pasaron los días, los años, las décadas, y , casi sin darse cuenta, llegó a jubilarse en este trabajo que le apasionaba, mientras su hijo crecía. Es más, aún no conforme con todo, se ofreció, ya con unos cuantos años, como voluntaria para buscar donantes de sangre para hospitales por todo el país.
Entonces, 30 años después de haber visto por última vez a su marido, Yuriy, se presentó por sorpresa.. No sabía por qué ni cómo pero Yuriy pretendía volver a casa y recuperar la relación con su hijo..
A Anastasia no le quedaba ya rencor después de tanto tiempo. Habían sido años duros pero ella ya era una persona segura, independiente y muy tolerante con el dolor ajeno. Ya no le quedaba rencor y el peso de una compañía en la convivencia no le suponía una carga. Por extraño que parezca.
Finalmente Anastasia permitió volver a Yuriy, no fue fácil el podón, pero, al ver la nueva relación que mantenía con su hijo, la ilusión de éste, sus nuevas aventuras y viajes juntos, cedió. Alcanzó algo así como un estado de consenso, calma y perdón, que le permitió compartir la vida de su hijo con aquel hombre ya casi desconocido. .
Decidió convivir con aquel hombre en concordia, manteniendo cada uno su espacio y costumbres, bajo el pacto de ser tolerantes y acordes a la felicidad de Boris.
Quizá sea difícil de entender hoy en día, pero esta mujer, esta ‘curranta’, tenía las ideas muy claras, siempre las tuvo en cada una de las épocas que le tocó vivir, adaptándose a las circunstancias, sin renunciar a sus valores y creencias. En cada edad, en cada momento.
En definitiva, una heroína que supo acoplarse sin dejar de luchar por sus ideales, valores y sueños. ¡Y lo logró!
Ahora tiene a su hijo, nietos y una familia que cree que los valores que hay que defender a pesar de las circunstancias y épocas que te toquen vivir. Yo misma soy testigo. Lo he visto en su nieta, en sus palabras, en sus acciones y en sus motivaciones. En el orgullo con el que relata la historia de una mujer que nunca renunció a sus ideales sin dejar de ‘currar’.
Yo viví en una ciudad secreta del KGB (IV) Pasaron los días, los años, las décadas, y , casi sin darse cuenta, llegó a jubilarse en este trabajo que le apasionaba, mientras su hijo crecía.