Uno de esos besos
Ha dejado la frase a medio decir, el pulso acelerándose hace que pueda oír el tintineo de mi cadena. Cuesta respirar. Humedece sus labios y me agarra por la nuca. Cierro los ojos con una embriaguez premonitoria. Noto su respiración muy cerca, cojo su aire viciado. Va a pasar, por fin va a suceder. A su merced y sin poder moverme noto un soplido en mi mejilla. Entonces, casi en un susurro, me dice:
-Tenías una pestaña
Daniel Mëllow











