Hoy el sol se dignó a aparecer como un NPC aburrido en una cinemática secundaria. Yo, Daztyan Sparda, antihéroe suburbano con exceso de cafeína y cresta despeinada por decisión estética, abrí los ojos a eso de las 10 tras una maratón suicida de Scissor Seven. ¿Dormir bien? Eso es para los normies.
Desayuné bizcochos Don Satur con mate en ronda con los parientes. Porque sí, hasta el punk necesita fibra familiar de vez en cuando. Luego me tocó pasear al anciano de la casa, el perro Hotch, que tiene 13 años y cara de que ya leyó todo Foucault y te juzga silenciosamente por tus elecciones de vida.
Almorcé ravioles con crema, cebolla y jamón picado. Gourmet tercermundista edición especial. De postre, limpieza emocional: saqué cosas de mi abuelo y una tía que partió hace años. Liberé espacio físico y mental como si fuese un monje zen, pero con olor a lavandina y anime de fondo.
En ese trance de orden cósmico, escuché podcasts de historia (Churchill, crack con complejo de bulldog), evolución del papel (plot twist: antes no existía), y luego me sumergí en charlas sobre dependencia emocional y desapego, porque si no me analizo a mí mismo, ¿quién lo va a hacer? ¿El FMI?
A la tarde, el turno fue del repaso sobre medicación de farmacia: jarabes con opioides, porque claro, la tos se trata con lo que antes usaban los poetas malditos para inspirarse.
Volví a tomar mates con mi tía mientras ella miraba La Reina del Flow y yo revisité Chobits, ese anime que mezcla waifus con existencialismo tecnológico. Lo suficiente cursi como para recordarme que alguna vez tuve emociones.
Ya de noche, cena remixada: ravioles 2.0 con milanesa. Porque en esta casa se repite comida pero no ideas. Mientras tanto, maratón de El Eternauta en Netflix. Buen guión, buena producción, y sí: muy fiel al libro. Me dolió un poco que no haya un cameo mío con cresta luchando contra los Cascarudos, pero se entiende.
Ahora me acuesto. Yo, mi gata Anubis (que me acompaña como si fuera la reencarnación de una deidad egipcia con actitud), y el silencio nocturno. Mañana será otro capítulo. Pero por hoy, el protagonista cierra la libreta.












