Desquite
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Cuando el viento te golpea de la forma que me golpeaba en ese instante, sabes que todo lo que no tenía ningún sentido hasta ese momento de pronto brilla y encaja, todo… encaja. Tres semanas de búsqueda, veintidós días sin pausa, tres jueves perdidos, demasiadas horas sin música.
Le había encontrado razón a la vida. Sin espacio en los pulmones para el aire que respira, que absorbe, que devora. La cara roja y los ojos claros, los brazos cansados y el camino a su paso, la maleta rota y la ropa sucia, el paisaje que habla y susurra: “Detente ahora…”
Te perdí la pista en París y no te volví a encontrar hasta mi primera noche en paz. Mi luna y mis estrella, la mas condenadamente loca de todas mis musas y a la vez la más distante.
Aun arde en tu nombre la sonrisa que iluminó Berlín. Los ojos que me dejaron perdido en los campos de Viena, la que será siempre tu ciudad fortín. Tu corazón hecho de llamas y ladrillos, tus risas de revolución y ladridos.
A ti te dedico esta sonrisa; que me devolviste la vida sin saberlo y ahora me la bebo sorbo a sorbo brindando en tu nombre cada vez que puedo. La picara que asaltó mi almohada en las noches donde los trenes no nos acercaban.
¿Hasta donde me llevaron tus huellas? ¿Y en que lugar decidiste huir? ¿Cuando estos vientos soplaron tan fuerte tu ausencia? ¿Dormias en aquellas memorias que tanto me gustaba recordar? ¿Te meciste siempre entre los prados que ahora siembro?
¿Llegaré, alguna noche de Abril, a rozar tus caricias y abrazar tus verdades? ¿Dejarás que un poeta fracasado alabe tus virtudes? ¿Osará una voz del nuevo siglo empujarte hasta las nubes? ¿Iluminarán las lágrimas el polvo de mis velas?
¿Sonreirás de nuevo ante mis historias inventadas? ¿Seguirá haciéndote gracia mi risa de loco? ¿Perderé algún día el miedo a alcanzarte en tu batida? ¿Podré luchar a tu lado en alguno de los grandes salones? ¿Aprenderé a cazarte como tu cazaste mis silencios?
Valquiria que cabalgas y te marchas con tu sabor aun en mis labios, yo te imploro. No abandones tu misión, no reniegues del futuro, persigue la batalla pero deja que aun crucemos las miradas en uno de los fuegos del mañana.
Porque aquí solitario y recto en un campo de preguntas. Aquí después de tantas energías en tu búsqueda. Aquí he encontrado la felicidad; en los pliegues y las incógnitas. En los músculos cansados y los gestos sabios. Aquí donde todo encaja, todo… encaja.









