El joven había bebido más cevezas de las que podía contar con las manos y más chupitos de tequila de los que le gustaría admitir. Era ya final de la noche, y desde el principio de esta sabía que no debía haber tomado nada. Sin embargo, y como siempre, caía. Ahora se encontraba frente al lago, botella de vodka en mano. Se dedicaba a observar el agua, a la gente que en la otra punta de estaba bañando, dándole un trago a su botella como si fuera gua; como si no rascara. Al segundo, escuchó pasos a su espalda — Aquí murió Sally —. Ni siquiera se giró a ver quien era — Parece que a nadie le importa —. No era consciente de como su voz debía estar sonando en aquel momento, solo esperaba que la otra persona pudiera entenderle — Tampoco era un gran amigo suyo... Pero a mi me daría asco tocar ese agua —.