Sin embargo, es urgente hacer un balance de su gobierno, tan breve como socialmente demoledor. Rajoy es tan franquista o más que Aznar y obró en consecuencia. Su ideología la expuso cuando era un político joven en una serie de artículos en el “Faro de Vigo” y nunca se retractó ni mudó de opinión, su nacionalismo franquista es constitutivo y su clasismo es tan rotundo que llega a la eugenesia. Una persona que cobró dinero negro para el partido, igual que Fraga y Aznar, que recibió su parte de manos del tesorero y que luego mintió en el Parlamento negándolo y que sigue gobernando y perorando sentenciosamente tiene una cara dura singular, solo se puede comprender en alguien que no respeta al vulgo y se siente de una casta aparte, “la gente normal”, “la gente como Dios manda”. Creo que ni Aznar se atrevería a tanto.