Los desastres naturales y las calamidades causadas por el hombre hundieron a menudo en el abismo a poblaciones enteras, provocando la muerte de millones de personas. Hoy en día, la mayoría de los habitantes del mundo tienen tendida bajo ellos una red de seguridad.
Los individuos están protegidos de las desgracias personales por los seguros, la Seguridad Social promovida por el Estado y por una plétora de ONG's locales e internacionales. Cuando la calamidad azota a una región entera, los programas de asistencia procedentes de todo el mundo suelen tener éxito en evitar lo peor. Las personas todavía padecen numerosas degradaciones, humillaciones y enfermedades relacionadas con la pobreza. Pero en la mayoría de los países nadie se muere de hambre. En realidad en muchas sociedades hay más gente en peligro de morir de obesidad que de hambre.
De animales a dioses | Yuval Noah Harari













