Si ese ser a quien tanto amabas ha decidido regalarte su ausencia, suéltalo, déjalo ir!
Eres mucho, demasiado, harto amor para seguir viviendo de despedidas, de no ser, no estar, no dar, no convertirse en amor...
Ya no te aferres a lo que no va ser, a lo que prometió y no se cumplió, a lo que ya nunca va a ser cariño, menos amor.
Vales mucho, eres mujer de ternura y requieres de alguien que también lo sea. Ya no aceptes limosnas o cosas a medias; eres una chica entera que merece un hombre entero.
Leregi Renga














