#SigueVotando
Como hemos dicho en otras ocasiones, las habilidades cooperativas no son nuestro gran fuerte como sociedad. Ahora, en nuestro sistema representativo esto se hace más y más obvio. Grupos de ideologías y mafias cerradas que no son capaces de cooperar por el bien común. No nos confundamos, los resultados de las repetidas elecciones generales en el estado no son más que un síntoma de desarrollo social, una sociedad, la nuestra, que no se siente representada por dos voces mayoritarias y que no se ajusta al sistema de mayoría simple que el sistema representativo como conocemos acepta. Son muchos los países en los que existen gobiernos representativos sin mayorías absolutas ni simples y la palabra clave es esa: cooperación y trabajo en equipo. Cuando el sistema deja de aceptar las mayorías simples, los representantes deben actualizar sus habilidades y comenzar a ceder hacía acuerdos que consigan lo mejor para todos. No es democracia, claro que no, pero puede que sea un paso hacía en entendimiento de las partes que componen nuestra sociedad, de sus ideas, problemáticas y sueños.
No es democracia, pero puede que sea un paso hacia el desarrollo de estrategias y herramientas que permitan la colaboración y el trabajo en equipo de aquellos que dicen representar las voces de las ciudadanas.
Actualmente, en este teatro infame de intentos de investidura (o “embestidura”) parece que somos nosotros, los votantes los culpables de que no se llegue a un acuerdo, y nos instan a seguir votando hasta que votemos lo correcto: aquello que el sistema sabe como manejar, las mayorías.
Pues no, puede que nos fuercen a seguir votando y puede que cada vez vote menos gente, y se llegue a la mayoría que buscan, pero mientras tanto, lo que han demostrado los 350 diputados que hoy cobran de nuestros bolsillos es que son incapaces de hacer su trabajo; incapaces, una vez más, de representar a la calles y al desarrollo de las ideologías que viven en ellas.












