Desahuciada, rota, dañada por tantos dimes y diretes sin hechos, llena de mentiras que me ilusionaron y al final me quebraron.
Me sentía como una robot que hacia todo mecánicamente y que olvido lo que era vivir y lo que significa la palabra amor. Así me encontraste.
No sé como paso, pero un buen día llegó una luz que me llegó a iluminar, una sonrisa bonita al oído me habló y unos brazos sinceros me abrazaron el alma.
Con hechos de amor me volvio a enseñar a amar y ser amada. Con besos me enamoro, con detalles me comprendió y mis defectos acepto. Aprendí a aceptarme y eso me lo enseñó solo él.
Hoy soy dichosa, la felicidad está en mi casa y ahora se que al amarme a mi misma, puedo amar a alguien más.
Ha quedado atrás aquella mujer fría y de mirada triste.
Leregi Renga















