REFLEXIONES
A mí me sirve la vida para vivirla con ganas, a veces también con lágrimas, pero nunca para culparla de nuestros desatinos. No es la vida la que produce lesiones maltratando a los niños. No es la vida la que pone a los humildes en la calle mendigando cariño, y al ladrón de guante blanco en exitosos caminos. No es la vida la que engaña al inocente haciéndose pasar por amigo. La vida no es justa ni injusta, somos nosotros los culpables de las injusticias que hacemos o consentimos. A mí me sirve la vida porque me da, el día a día, para enmendar mis errores, para abrazar al amigo, para ayudar al mendigo, para cuidar al anciano, para bendecir al niño, y amar a mis seres queridos, ¡estando agradecida porque existimos!
Mari Amor Campos















