Somos tan diferentes, tan contrastantes y desiguales. Somos tan distintos en tantas maneras que eso era lo que nos unía, lo que nos conectaba, lo que nos hacía vibrar en la misma frecuencia.
¡Que irónico! Pero ahí estaba la resonancia de aquella casualidad, de aquel gusto de coincidir en esta vida, el no poseer las mismas cosas en común.
Un escritor de banqueta - Radamir (D. Palma León)











