El pecado solo trae ansiedad, odio, rencor, envidia, y muerte. El pecado te engaña, hace promesas vacías, nunca te satisface, y termina destruyendote. Nuestro Señor Jesús vino a este mundo para darnos una nueva vida. A través del Señor Jesús tenemos el perdón de nuestros pecados, lo que nos trae paz y descanso a nuestras almas. Cuando El Señor Jesús entra en nuestras vidas, llena todo vacío y satisface cada rincón de nuestras almas, porque esa es Su promesa, que todo aquel que cree en Él y le recibe recibirá vida y vida en abundancia. Una vida llena de Su amor, de Su bondad, de Su paz, Su fidelidad, de Su perdón, de Su plenitud, de Su gracia, de Su misericordia, y de Su eterna compañía.
Si quieres recibir la promesa del Señor Jesús de una vida llena de Su abundancia haz esta oración conmigo: Señor, hoy quiero recibirle en mi vida. Quiero recibir esa vida en abundancia que Usted promete. Padre, reconozco que no merezco esa vida que Usted ofrece, y que solo es por Su gran amor y sacrificio que puedo recibirla. Le doy gracias por este gran regalo que nos da a través de Su Hijo, El Señor Jesús y le recibo como Salvador de mi vida. Señor, de ahora en adelante sea Usted dirigiendo mi vida y llenándola de Su amor y paz para la gloria de nuestro Dios Padre. Lo pedimos en el Nombre del Señor Jesucristo. Amén.
“Pues la paga que deja el pecado es la muerte, pero el regalo que Dios da es la vida eterna por medio de Cristo Jesús nuestro Señor.”(Romanos 6:23 NTV).









