Creer no sobrevivir
Los momentos difíciles han servido de catalizadores para la creatividad, la innovación y los logros a lo largo de la historia de la humanidad. Sin embargo, cuando las cosas se ponen difíciles y no salen como lo esperábamos, existe la tentación de retraerse. La tendencia a crecer y a avanzar queda en espera.
28 Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien, esto es, a los que conforme a su propósito son llamados” Romanos 8:28
Las noticias de un descenso en la economía o un aumento en los problemas personales pueden tentarnos a creer que: Si me las arreglo para sobrevivir, tal vez pueda vivir un día más, un mes más, un año más. A menos que estemos atentos, podríamos llegar a desarrollar esta mentalidad de supervivencia. Impedimos que se libere nuestra fe. Dejamos de creer que podemos llegar cada vez más alto. Nos limitamos a esforzarnos por mantener el status quo, por mantener nuestras cabezas por fuera del agua, por alcanzar el punto de equilibrio.
Pero no se supone que debamos llegar sólo a eso. Se supone que debemos pasar a un nivel superior, a un mayor favor de Dios, a un aumento, a un ascenso.
Porque yo sé los pensamientos que tengo acerca de vosotros, dice Jehová, pensamientos de paz, y no de mal, para daros el fin que esperáis” Jeremias 29:11
No podemos ser víctimas perennes: Sólo tengo que aguantar. No, tú no eres un superviviente. Tú eres más que un conquistador.
Una parte de la Escritura en el libro de Isaias 43:19 dice que si ponemos nuestra confianza y nuestra esperanza en el Señor, Dios nos hará prosperar incluso en el desierto “He aquí que yo hago cosa nueva; pronto saldra a luz; ¿no la conocereis? Otra vez abrire camino en él desierto, y rios en la soledad”. Nos dará prosperidad aún en tiempos difíciles. Esto significa que cuando otros se están hundiendo, Dios dice que lo superaremos.
Mientras otros pierden clientes y la actividad comercial baja, Dios te trae clientes nuevos. Cuando las empresas están reduciendo sus nóminas, Dios te está abriendo puertas sobrenaturales. Cuando otros se retraen, temerosos y preocupados, tú continúas esforzándote para seguir adelante con fe, con la certeza y la esperanza de que vendrán cosas buenas.
Es momento del favor de Dios.
En cierto sentido, realmente no importa qué haga o no haga el mercado. No importa cuánto suba el precio de la gasolina. Dios tiene siempre la última palabra. Si llegan épocas difíciles, Dios aún puede bendecirnos en grande.
Nunca he visto desamparado a un justo, ni a su prole mendigando pan”, dice David en los Salmos. Y en Mateo 6:33, se promete que si buscamos primero el Reino de Dios y toda Su justicia, todas las cosas esenciales “se nos darán por añadidura”.
Sin embargo, a veces nos dejamos convencer y comenzamos a pensar como supervivientes. Vemos tal cantidad de noticias negativas que nos comenzamos a preocupar: Con esta situación tan mala ¿cómo saldré adelante?
NO. Quiero convencerte de que eres una persona que progresa, alguien que no sólo sobrevive. Comprendo que debemos ser prudentes y hacer uso de la prudencia que Dios nos ha dado, pero no creo que debamos retraernos y dejar de perseguir nuestros sueños, o que debamos dejar de esperar un incremento, o que dejemos de creer en Su gracia o que simplemente nos conformemos con sostenernos. Esa sería una mentalidad de supervivencia.
Es posible que las cosas se pongan difíciles. Tal vez te preguntes cómo se irán a resolver. Pero recuerda esto: así como Dios tomó los cinco panes y los dos peces y los multiplicó para alimentar a miles de personas, Él puede multiplicar lo que tienes.
Dios puede multiplicar tu tiempo y ayudarte a que te rinda más el trabajo. Puede multiplicar tu sabiduría y ayudarte a tomar mejores decisiones. Puede multiplicar tus finanzas de manera que veas cómo tu dinero alcanza para más. Dios tiene todo el control.
Una mentalidad de sobreviviente te impedirá recibir lo mejor que Dios tiene para ti. Debes sacudirte y liberarte de esa forma de pensar. Ora pidiendo a Dios que te ayude: Prometiste que aquello que estuviera destinado a dañarme lo utilizarías para mi provecho. Tal vez haya pasado a través del fuego, a través de la hambruna, a través de la inundación, pero sé que éste es mi momento de gracia. Es el momento en el que veré aún más de Tu bondad en mi vida.
Decídete a que, pase lo que pase, por difícil que sea, por injusto que sea, harás algo más que limitarte a sobrevivir. Serás una mejor persona a pesar de lo que ocurra.
Las buenas noticias son que, pase lo que pase, ¡Dios sigue en su trono! No hay recesiones en el cielo. Con Dios no hay racionamiento debido a los altos costos del gas. A Él nunca le falta el alimento ni el agua.
Me complace informar que todo en Su reino está muy bien. La clave es la siguiente: Mientras nuestra Fuente esté bien, todo estará bien. Si permanecemos unidos a la vida, poniendo a Dios en primer lugar, teniendo fe y esperando en Su gracia, entonces, como Sus sarmientos, ¡no sólo sobreviviremos sino que prosperaremos!
Sin embargo, hay que mantener viva la fe. Voces negativas intentarán despojarte de tus sueños y convencerte de que debes conformarte con la vida que llevas. Si permites que esas palabras arraiguen, quedarás atascada en la modalidad de supervivencia. Si esperas menos, recibirás menos. Quiero que esperes más. Espera que Dios te dé un incremento mucho mayor. ¡Espera que éste sea el mejor de todos tus años!
“Que Bendito el varón que confía en Jehová, y cuya confianza es Jehová.8 Porque será como el árbol plantado junto a las aguas, que junto a la corriente echará sus raíces, y no verá cuando viene el calor, sino que su hoja estará verde; y en el año de sequía no se fatigará, ni dejará de dar fruto” Jeremias 17:7-8
En realidad, no es tan extraño ser bendecido y prosperar cuando la economía es sólida, cuando los negocios van bien y cuando todos a tu alrededor reciben bendiciones. Alguien podría decir que sólo te beneficias de la economía sólida y de los buenos tiempos. Pero cuando los tiempos se tornan difíciles y las noticias son sombrías y sin embargo, Dios se hace presente y realiza algo extraordinario, ese es un gran testimonio de la fidelidad de nuestro Dios.
Cuando Dios te hace prosperar en el desierto y todos ven tu aumento mientras ellos siguen estancados, es cuando se dan cuenta de que sí vale la pena servir a Dios Altísimo.
Dios tiene todo el poder para cuidarnos. Puede hacernos prosperar aún en el desierto, si sólo hemos sido lo suficientemente osados para creer. La Escritura dice: “Ninguna arma forjada contra ti prosperará, y condenarás toda lengua que se levante contra ti en juicio…” Isaias 54:17. Habrá decepciones e inconvenientes. Pero no por eso debes dejarte abrumar y entrar en la modalidad de supervivencia. Mantén la fe y cree firmemente que Dios te protegerá de manera sobrenatural. Ten fe en que verás Sus bendiciones sin precedentes.
A Dios le gusta mostrarse y hacerse sentir en tiempos difíciles. Le gusta hacer lo extraordinario porque esto le trae más honor.
Prepárate para que Dios haga su aparición en tu vida en la mejor de las formas. Dios quiere hacer lo extraordinario. Quiere que seas un ejemplo de Sus bondades.
Si crees en que a duras penas te las arreglarás, a duras penas lo harás.
Si crees que vas a tener un año difícil, tu fe absorberá esa idea. Por lo tanto, te animo a que creas que eres bendecido por Dios, no que serás bendecido, sino que ya has sido bendecido. Cree que te rodea de forma sobreabundante el favor de Dios.
No te detengas a pensar en tus problemas. Si tus palabras son de pobre, tendrás una vida pobre. Es posible que las oportunidades de empleo estén disminuyendo, pero tú aún estás unido a la vida. Es posible que una relación se desbarate, pero Dios sigue en su trono. Tal vez no veas la salida porque tus recursos son limitados, pero Dios es el dueño de todo. Mantén tu fe. Toma la decisión de prosperar, no sólo de sobrevivir.
Dios dijo que nos pondría en condiciones mucho mejores que las anteriores, pero que primero teníamos que liberarnos de la mentalidad de supervivencia. Hay que hacer un acuerdo con Dios. Es posible que hayas tenido grandes decepciones. Pero debes mirar hacia adelante y decir: “Es tiempo de retribución. Sé que mi Señor es un Dios de restauración, y creo que es mi momento de recibir su favor. Tal vez me encuentre ahora en el desierto pero sé que, aún ahí, Dios puede hacerme prosperar. Sé que si Dios está conmigo ¿quién contra mí?.
Debes entender que como hijo del Altísimo, mientras estés avanzando por Sus caminos, tienes la bendición de Dios en tu vida. Dondequiera que vayas, Sus bendiciones irán contigo. Puedes estar en un desierto y Dios te bendecirá. Puedes estar trabajando en una oficina con personas negativas que no cesan de quejarse. Pero cuando llegas tú allí, la bendición entra a ese lugar. En efecto, tu empresa debe estar satisfecha de tenerte porque tú traes la bendición. Traes contigo el favor de Dios.
Abraham y su sobrino Lot se mudaron con toda su familia y todos sus rebaños y sus animales domésticos, a una tierra nueva. Pronto se dieron cuenta de que la tierra en la que se asentaron no era lo suficientemente fértil como para sostener a sus dos familias mediante la agricultura. Abraham, como el mayor de los dos, le dijo a Lot: “Elige tú, el lugar donde quieres vivir, y yo tomaré otra dirección.
Lot eligió la mejor parte de ese territorio. Eligió un área con verdes praderas, hermosos estanques, suaves colinas. Parecía una postal. Abraham se quedó con el desierto: estéril, piedras y arena, seco y desolado.
Estoy seguro que, al principio, Abraham sintió la tentación de pensar: Vamos, si aquí no puedo sobrevivir, Dios. ¿Cómo lo lograré? No hay suficiente agua, no hay suficientes suministros. ¿Cómo lograré prosperar?
Abraham entendía este principio. Sabía que mientras diera lo mejor de sí, mientras honrara a Dios, dondequiera que fuera, iría con él la bendición de Dios. Sabía que aunque estaba en el desierto, aunque no habían suficientes víveres desde el punto de vista natural, Dios podría hacerlo prosperar de todas formas, no sólo le permitiría sobrevivir, sino que le ayudaría a tener más que suficiente.
No pasó mucho tiempo antes de que el desierto en torno a Abraham se convirtiera en un oasis. Sus cultivos y sus rebaños se multiplicaron hasta el punto que, según dice la Escritura, Abraham se convirtió en el hombre más rico del este.” “Donde estás es donde estará la bendición. Puedes estar aislado en un desierto, en una isla remota, pero serás bendecido porque cuando llegaste, llegó también la bendición.
Eso fue lo que le sucedió a José según las Escrituras. En cualquier lugar donde lo ponían, seguía ascendiendo a la cima. Sus hermanos lo lanzaron en un pozo y luego lo vendieron como esclavo a Putifar, capitán de los guardaespaldas del faraón. Putifar le dio a José el mando sobre su casa. José fue acusado falsamente y encarcelado. Los oficiales lo pusieron a cargo de toda la prisión. Él se presentó ante el faraón y fue capaz de interpretarle sus sueños. Agradecido, el faraón lo puso a cargo de todo el país.
Dondequiera que trabajes, en la tienda de abarrotes, o en el estadio, no lo olvides: ¡Cuando llegué aquí, llegaron aquí las bendiciones!. “Dios nos quiere tan colmados de bendiciones que, los demás, al vernos, querrán tener lo que tenemos. En los días en los que se rezaba al Dios de Abraham, la actitud era, “Abraham tiene mucho favor. Es tan bueno, tan generoso, tan pacífico, tan bienaventurado. Si sólo pudiéramos llegar hasta su Dios, sabríamos que todo va a estar bien”.
Eso es lo que quiero que todos digan de ti y de mí: “Si sólo pudiéramos llegar hasta su Dios, ¡sabríamos que todo va a estar bien!”.
Al igual que Abraham, tal vez no te encuentres ahora en el lugar perfecto. Tal vez no tengas un matrimonio perfecto, un trabajo perfecto ni un vecindario perfecto. Pero recuerda, el lugar donde estás no determina el grado de bienaventuranza. Los demás no determinan las gracias que recibas. Y lo cierto es que, cuando tú llegaste, llegó también la bendición. Es posible que no siempre lo sientas. De ahí la importancia de acordarte siempre: Soy bendecido. La bondad y la misericordia me siguen en este mismo momento. El favor de Dios me rodea como un escudo. Me hace prosperar, aún en el desierto.
Es posible que hayas permanecido en la modalidad de supervivencia por mucho tiempo. Si te pones de acuerdo con Dios, me limitaré a declarar que tus días de supervivencia han pasado y que tus días de prosperidad están aquí. Quiero que avances con fe, consciente de que Dios te tiene guardadas grandes cosas en el futuro.
El Salmo 1:3 dice que si mantenemos a Dios en primer lugar, seremos como un árbol plantado al borde de la acequia. Y sus hojas no se marchitarán. Creo que tú eres ese tipo de persona. Creo que quienes tienen fe florecen constantemente. Quienes sonríen cuando podrían quejarse. Quienes cantan un canto de alabanza aún en tiempos difíciles.
Bendiciones Amados
Dios bendiga sus vidas y familias
- Apostol Moises Rosales













