El que borra mis acciones
“pero si confesamos nuestros pecados, podemos confiar en que Dios, que es justo, nos perdonará nuestros pecados y nos limpiará de toda maldad” 1 Juan 1: 9
Sentirnos defraudados por nosotros mismos y sentir que defraudamos a quienes amamos es una excelente oportunidad para reflexionar sobre nuestro orgullo, para ser consientes que no somos “tan bueno” o “tan sabios” como creímos y que de verdad no sabemos más que Dios, que es lo que pensamos cuando lo desobedecemos lo que él dice. Entonces, esto nos lleva a ser consientes de cuanto necesitamos al padre Dios, pero sobre todo el perdón de Jesús, ese que no se puede alcanzar por “lo bueno” que te sientas y que creas que son tus obras, sino solo porque él decidió dártelo porque te ama. Él tomo el lugar que debía tomar yo, para que yo pudiera recibir el perdón. No es que tengas que pagar un precio, esto no es un negocio, lo que tienes que hacer es valorar su regalo, porque de todas formas sí tuvo costo: la muerte de cruz del hijo único del padre Dios. Es un regalo de amor, el mejor de todos que no se pude entender con la lógica mental, sino con el espíritu.
Por eso digo que es una excelente oportunidad. Aceptar y creer que Jesús murió por mi desobediencia -por yo creerme más sabio que Dios y hacer lo que quiero- es aceptar que lo necesito y que mis obras son “basura” para alcanzar que él me perdone. Aceptar su perdón es ¡ACEPTARLO! Es decir, HABLAR CON EL CORAZÓN, expresar con palabras “sí, mis obras no son buenas, la condición de mi corazón es escabrosa, mis pensamientos son sucios, el enojo me domina, el egoísmo me domina”. Por eso, “nunca podría aganarme tu perdón, no puedo solo, ayúdame Jesús, te necesito y acepto el regalo de tu perdón, porque no me lo puedo ganar” A veces los humanos necesitamos llegar a un punto de quiebre, para ser consientes de nuestra condición, pero Jesús siempre dice sí, cuando le pedimos perdón de todo corazón. Eso significa ¡De verdad! Lo mejor es que él se olvida de nuestros pecados ¿No es eso lo que quisiéramos que pasara con nuestros familiares? Pues papá Dios sí lo hace y eso es lo que nos trae libertad. Si el Dios del universo, él único santo y justo, ya no se acuerda de mi maldad, cuando la CONFIESO…¡SOY LIBREEEEE gracias a Jesús pago el precio de lo que yo debía!
“Volverás a tener compasión de nosotros. ¡Aplastarás nuestros pecados bajo tus pies y los arrojarás a las profundidades del océano!” Miqueas 7:19 (Nueva Traducción Viviente).
“Yo soy el que por amor a mí mismo borra tus transgresiones y no se acuerda más de tus pecados” Isaías 43:25 (Nueva Versión Internacional).
“Nuestros pecados ha alejado de nosotros, como ha alejado del oriente el occidente” Salmo 103:12












