“Él tomó su brazo, ella le respondió; ambos apretaron como si cayeran al vacío, o como si soltarse fuera caer. Y así estuvieron un rato, alargando la eternidad por unos instantes. Sabían que al salir de allí, les esperaba lejanía, pero ese instante valía cada segundo. Prácticamente se tomaban el pulso y en los brazos, se entrelazaban más que los dedos, los miedos, las miradas...”
Dirty lover











