Un día con la Bela estábamos trabajando para taller en la calle y un señor me empezó a gritar. Nos estaba echando porque le molestaba que yo estuviera cerca de él. No le gustaba como yo hablaba. Como andaba vestido. No le gustaba que lo mirara. La Bela me defendió y él fue muy violento. Yo no sabía qué hacer. Le dije a la Bela que nos fuéramos y nos sentamos en otro lado. Tenía rabia, pero tenía más pena. Pena porque me preguntaba si en algún momento todo esto iba a pasar. Pena porque no importaba lo que hiciera, cuanto me esforzara, cuanto amor y trabajo le entregara al mundo. Porque él siempre me iba a responder con la palabra maricón. Nada más. Esa vez la Bela me miró y me dijo que creía que yo era valiente y que daba gracias de que hubieran personas como yo. Me dijo que era bacán que al ser yo mismo, me transformara en una forma de visibilizar la violencia contra la diferencia. Me dijo que con lo que hacía, estaba pavimentando el camino para les compañeres del futuro. Me dijo que tenía que ser fuerte y sentirme orgulloso, porque estaba siendo revolucionario solo con el hecho de existir. Recuerdo que todo mi ser se llenó de lágrimas. Hacía mucho tiempo que nadie me hablaba con amor. Hacía mucho tiempo que nadie me hacía sentir realmente valioso. Esto pasó hace casi un año, y no me acuerdo de cuántas veces lo recordé cuando me gritaron maricón en la calle, cuando me miraron con desconfianza, anularon mi opinión o fueron violentos conmigo. Lo recordé tanto tanto, que llegó el día en que ya no era la Bela, sino que era yo el que me hablé con amor y me pensé valiente. Me sentí valiente. Cuídemonos, amémonos y ayudémonos a crecer entre nosotres. Que yo estoy peleando pa ser yo, pero también pa les que vienen. Pa que le disidente nazca libre, orgullose, fuerte y feliz. Pa que todas las penas que yo pasé y el miedo que sentí quede en la historia. Pa que lo que le dejemos a les compañeres que vienen sea bonito. Junte rabia Junte pena Junte dolor Junte amor Y salga todos los días a dejar la cagá con el puro hecho de pasarse por la raja esa cultura heteropatriarcal que le dice que usted es incorrecte. Queride disidente, que valiente te ves hoy.














