En muchas ocasiones, permanezco varios minutos contemplándome al espejo y no reconozco mi reflejo. Es como si se tratase de otra persona. Entonces, por instantes, le pregunto decepcionada y a la vez desconcertadamente: Pero ¿qué te has hecho...? Me desconozco. Empiezo a desconfiar de la realidad. Siento miedo, me tengo miedo, y mucho. Si creo que la del espejo es alguien más, entonces ¿quién carajos soy yo?
Disociación, le dicen.












