La otra cara de la moda argentina
Todos escuchamos, si es que nunca fuimos a una, de las semanas de la moda que cada determinado tiempo tienen lugar en nuestro país.
Para muchos estas se tratan de simples desfiles donde diseñadores “egocéntricos” presentan sus trabajos a la espera de dinero pero también es cierto que hay otra cara en estos eventos, historias que llevaron a las marcas a ser las grandes casas que son hoy. Por esto palabras como “tranquilidad, desaceleración, expectativa o austeridad” resuenan mucho en la industria.
Es que no todo se basa en la publicidad o la remuneración económica. Hace tiempo que los diseñadores buscan alternativas para que sus creaciones sean mas que productos que la gente porta; como la utilización de elementos eco-friendly, colaboraciones, etc. Para que de esta forma logren un impacto en la vida ¿no es ese el propósito de la moda?
Creatividad,alternativas, novedades... el mundo de la moda está en un constante cambio y lo vivimos sin darnos cuenta. El sitio distrito56.com compartió hace unas semanas su visión del mundo fashionista argentino y no hay dudas de que a pesar de idas y venidas, de caras que entran y salen ,a la industria siempre se le exigen determinadas cosas y recibe recibe novedades. Lo cual obliga a tener las puertas abiertas pero al mismo tiempo cerrar la fortaleza para que las creencias estén firme.
La pasarela no es simplemente “moda” sino que detrás de ella siempre hay sucesos que está bueno conocer
15 MAR LA RESISTENCIA DE LA MODA ARGENTINA
Como algunos imaginan, asistir a una semana de la moda tiene mucho de ejercicio sociológico. Y aunque en el mundo se debate sobre su utilidad en términos del negocio, sigue siendo una de las formas más originales de tomar el pulso a la sociedad.
Por eso, a poco de que finalice el circuito de presentaciones que iniciaron en la BAF WEEK la semana pasada -y que continúan esta con el Buenos Aires Designers- varios de los actores del sector usaron los términos “tranquilidad, desaceleración, expectativa” para definir la temporada. Parece más bien un momento de balance, con cuentas que todavía no terminan de cerrar, sin discursos memorables o propuestas de alto impacto.
La ausencia de ciertas marcas referentes y de varios diseñadores consagrados que decidieron “preservar energías”, sumado al receso de la pasarela con propuestas de las provincias organizada por el Instituto Nacional de Tecnología Industrial, dejaron como resultado una grilla disminuida, con despareja convocatoria de público y acotada repercusión mediática.
En este contexto de austeridad, es evidente el recambio generacional. Por un lado, nuevos autores, egresados de las universidades porteñas, y editados por la oficina de moda del Centro Metropolitano de Diseño (CMD). Por otro lado, los herederos de las marcas masivas, que cuentan con respaldo económico para emprender en el negocio, formados en el extranjero, y con viajes internacionales permanentes en su haber. Finalmente, y siguiendo las tendencias internacionales, cantantes, actrices y modelos famosillas (también esposas, hijas y amantes de personajes de la farándula) que se lanzan con sus propias marcas.
Un recambio que llega también con nuevos conceptos. Ya no es un país en bancarrota como en 2001, ahora el propio planeta está agotado e inspira perspectivas más conscientes, aunque con distancias ideológicas siderales, según el grupo de pertenencia. Los nuevos autores, como Abre Indumento (de Luz Arpajou y María Laura Leiva) y Chain García Bello (de Lucía Chain y Juliana García Bello), exploran la sustentabilidad como otra dimensión de la propia identidad, desde el trabajo colaborativo, el uso de recursos locales, el rescate de las pequeñas historias y oficios. Valoran los detalles constructivos, escapan a la dictadura de los talles y apelan construir una ética productiva en la que la austeridad es ley. En otra sintonía se instalan voces como la de Romina Cardillo (hija de una de las creadoras de la firma María Vásquez), directora creativa de Nous Etudions. Aquí la sustentabilidad responde a estilos de vida globales con el sello del veganismo y la responsabilidad social como estrategia “aspiracional” que encarna una “DJ” e “it girl” local llamada Calú Rivero. Cardillo declara pragmática sus convicciones acerca de la identidad “Hay un primer mundo que está ahí, y que habla. Y es porque el consumidor lo sigue. Ojalá no lo hiciera, para que uno pueda ser un poco más libre, pero uno siempre ve una tendencia. Yo intento aplicarla a Nous. Lo que me sirve lo tomo, y lo que no, no.” Estas dos visiones distanciadas acerca del futuro del mundo -y de la moda argentina- quizás expliquen el por qué la renovación generacional y conceptual, todavía no logra contagiar con nueva mística a la BAF WEEK.
Por ahora, pareciera que el ADN de la moda argentina sigue abrevando en los pioneros del 2001. La autoría, útil a efectos de construir marca país, es una identidad que debería sostenerse con firmeza, en tanto aporta discursos diversos, innovadores e inspiradores. Inicialmente destacados por la prensa y utilizados como imagen hasta el hartazgo, algunos de estos referentes pudieron construir negocios con buen músculo de marca y exportar, otros se replegaron y descubrieron formatos más lentos. Pero en el proceso, fue una generación que debió soportar el peso de las expectativas propias y de terceros. Y enfrentaron las críticas. Desde los que aún hoy desconocen la identidad de la autoría como un sector con escala propia, a los que criticando “el exceso de ego” decidieron bajarlos de su pedestal. Buenos Aires Designers surgió entonces como un espacio para amplificar esas voces únicas que reclaman una contención particular.
Por eso celebro que tanto BAFWEEK como BA Designers sigan abonando a los que apuestan por construir recursos creativos 100% locales. Pero celebro más que aquella generación del 2001 haya mantenido su espíritu de desacato, encontrando nuevas formas de supervivencia. Que no se hayan dejado embaucar por los que los acusan de egotrip cuando es una estrategia lógica de un emprendedor de clase media, frente a marcas con grandes inversiones publicitarias (el verdadero EGOTRIP). Celebro que sigan siendo resilientes. Algunos son padres y tienen nuevas prioridades en su agenda, además de los años que suelen restar energía. Sin embargo, lo que vi en las pasarelas fueron propuestas valientes y llenas de intimidad, que se atrevieron a desnudar rincones autobiográficos (Cecilia Gadea), o nos invitan a transformar el caparazón de la moda en placenta que nos deja desnudos ante el mundo (Martín Churba).
Y termino con el mensaje que dejó la pasarela de Kostume, que no fue política, pero parece expresar con más sonoridad lo que personalmente espero de la moda en los tiempos que corren: su capacidad de expresar el poder de la resistencia. Camila Milesi y Emiliano Blanco llevaron a la pasarela un ejército preparado para la lucha (creativa) permanente.
Extracto de la nota en Distrito56.com












