Mientras estás aquí Dean probablemente se ha metido a la cama de Sam y en este preciso momento están devorándose. Buenas Noches.
Seguramente cuando Mary le dijo por última vez que le diera un beso de buenas noches a Sam años atrás, no debía haberse referido a esto.
Y, Cristo, Dean se iba a ir al infierno - por segunda y hasta tercera vez - por estar pensando aquello mientras su lengua se mueve lentamente dentro de la boca de su hermano menor. Toca el terreno ya conocido, lame los puntos que hacen que Sam se remueva sobre la cama y gima suavemente contra sus labios. Dean sonríe ligeramente y puede sentir a su hermano bufar, entre exasperado y divertido con el hecho de que Dean es un completo idiota cuando quiere.
"¿Qué pasa, Sammy?" Dean mueve la mano sobre la cintura del menor, acariciando con la yema de sus dedos, sintiendo los músculos contraerse y ceder suavemente bajo su toque. La piel ligeramente tostada se cubre de sudor y Dean quiere moverse sobre el colchón, bajar la cabeza y lamer las pequeñas gotas saladas hasta Sam esté rogándole porque baje un poco más.
Y Sam ruega como si hubiera nacido para arquear la espalda y pedirle a Dean que deje de ser un maldito idiota y lo haga de una vez. Y quizá Sam ya estaba programado para rogar de forma que ni Dios mismo le negaría algo, pero a Dean le gustaba tomar crédito por ello también.
Dean le enseñó a Sam a atarse los zapatos, a ligar y jugar cartas. Le enseñó a hacer trampa en juegos de azar y a abrir las piernas y rogar como el buen hermanito menor que siempre será.
"Idiota" Sam gruñe, mirando a otro punto de la habitación y Dean sonríe de forma que en otra situación le habría hecho ganarse un puñetazo en el medio de la cara. Pero, para ser sinceros, Dean podría acostumbrarse a tener el tabique roto si eso significaba poder meterle mano a Sam cada noche. Y no estaba hablando de mojigatos toques sobre esa estúpida ropa interior ajustada que a Sam le encanta.
Dean esta hablando de masturbarlo hasta que Sam no sea capaz de coordinar más palabras que "Dean" "por favor" y "me encanta". Esta hablando de besar sus muslos internos y dejar marcas con sus dientes. Dean habla de presionar su lengua contra la entrada de su hermano y empujarla tan profundo hasta que toda la sangre del cuerpo de su hermano terminara repartida entre su rostro y su erección.
Dean está hablando de follar con Sam hasta que sienta que la espalda se le va a desmoronar y ninguno sea capaz de levantarse por días.
Sam le dedica otra mirada ofendida y Dean arquea ambas cejas. Cinco minutos y el mayor está probando una vez más que su hermano, en realidad, fue concebido en este mundo para rogar y gemir su nombre.
Dean sonríe por cuarta vez y Sam está a punto de sacarlo de la cama de una patada.
El mayor de los Winchesters en verdad puede ser un completo idiota cuando quiere. Especialmente cuando está devorándose a su hermano menor antes de acabar el día.