Delirio en el borde
En un mundo feliz estás tú y yo, caminando por el borde de la felicidad.
Pero no basta la tentación para dar un mal paso y retorcerme en dolor, con esos desiertos que me cubren en polvo y irritan mi piel.
¿Estás lista para el amor? Si soy el indicado, ¿tú serás para mí… o solo serás una mota de polvo?
Atrapado en mi subconsciente, estoy dando vueltas para salir de esta prisión.
¿Cuántos hombres tendrán que venir a mí para derrotarme? ¿Cuántos caballeros entrarán con espadas?
—Porque eres demasiado flojo — decía uno de ellos, sofocándome. Murmuraba como un maldito león.
Déjame ir. Déjame perderme en esas lagunas de angustia y callar como un inválido.
Porque por el momento, estoy en una centrifugadora, sacando todas mis mierdas para compararme contigo.
Sé que esto duele… y lo siento.
Siento como si estuviera en el límite, aunque solo sea una alucinación.
Enfermo de esta soledad, envuelto en caos, el fuego me consume lentamente.
Hay gritos. Hay dolor. Gente aplastándose.
Juro que no es por mí. Y es todo por ti.
Me arde. Pero soy débil.
Juro que no te traicionaré de nuevo.












