Hoy, era uno de esos días (-Domingo 14-)
Esos días en los que no sabés
El pasado es ahora y te perdés
La memoria es lo que queda, ¿y qué hacés?
Si te das vuelta, es eterna igual, la lucidez
Cuando por fin recopilaste los mejores retazos de infierno
Cuando cada llama se difuminaba en tu mirada
Y mi pecho era el único que latía,
¿Cantarán las estrellas alguna vez mientras nos empujan los diminutos fotones calóricos?
¿Te acordarás de alguna injusticia premeditada por un ser que no te amaba?
Te acostarás para dar vueltas, y dormir sobre su nombre clavado a un suspiro en tu almohada
Y te regocijarás de haber perdido lo tanto deseado, porque no existe la utopía del ser.
El ser no es para nosotros, que amamos tras las sombras, una idea fugaz
Un torpe latido incoloro y desmedido, recubierto de telarañas viejas y polvorientas
Quien se oculta detrás de ésa máscara, no eres tú, sino un ente que creaste para sobrevivir
Pero yo sé quién eres, realmente, te conozco, desde antes de haberte amanecido.
Contarás cómo miles de pétalos lloraron su locura,
Y escribirás melodías atemporales, sólo para reinventarte en el bullicio de la incertidumbre
Aniquilarás los más finos oídos, puesto que es diabólica tanta expresión,
Y sin embargo, no será, más que lo que no es, el vacío existencial de la nada misma.
No captures los días como estos, no valen la pena,
Son todos iguales, son todos gemelos de irregulares movimientos,
Pulsaciones tras la púa, retratos de borrosos sucesos
No terminan, pero se detonan si los esquivas.