Sí, me enamoré de un hombre casado, se lo dije. Le dije que me gustaba, porque ya no aguantaba más la pelota en mí garganta, ya no aguantaba el galopeo de mí corazón cada vez que se acercaba a mi. Mis manos sudaban de los nervios, sonreía sin sentido cada vez que se alejaba de mi. Ya no podía parar de pensar e imagino tomar su mano, que siempre se encontraba cerca de la mía, frotar mis dedos en su cabello y recorrer su rostro con cada una de mis huellas. Deseaba topar mis ojos con sus ojos verdes y ver como una sonrisa nerviosa inundará sus labios rodeados de barba.
Me enamoré de un hombre casado y él también pero sabíamos que esto no era lo correcto. Sabíamos que jamás nuestras manos iban a estar juntas, que a pesar de trabajar juntos y comernos dulcemente con la mirada brillosa, jamás íbamos a pasar de la línea, porque en el fondo de mí corazón sabía que él no iba a luchar por mí. Que la excusa de que su matrimonio no iba bien hace tiempo no sería suficiente para dejar algo que construyó durante años y tampoco lo iba a permitir, porque nadie merece ser traicionado ni ser el clavo que saca a otro.
Así como las flores brotan en primavera, lentamente y sin darnos cuenta nuestros corazones fueron haciéndose cercanos, fueron dándose y entre las historias que nos contábamos, preguntas que respondíamos y chiste que nos hacían reír como niños, fuimos dándonos genuinamente, olvidando que esto era como caminar por un callejón sin salida. Olvidé que tu corazón llevaba el nombre de alguien hace mucho tiempo.
Luche conmigo misma para no sentir lo que sentía pero como leí por hay "mientras más retengas, más se hace fuerte" y así estos sentimientos por ti fueron creciendo. Luche para no sentir, para no pensarte y te me aprecias en los sueños, en los paisajes, en las nubes. No quería enamorarme de alguien que jamás estaría en mis brazos para darle todo el amor que irradiaba dentro de mí pero paso, mi corazón te vió y tu corazón me vió, estábamos envueltos en torbellino del cual nos costaría salir y encontrar la paz otra vez.
Dos corazones - Hadassah.













