@thewolf-andyou
Había sido un día largo. De esos inhumanamente largos, en los que solo deseaba ver el final de las vacaciones, volver a empaparse de música y ensayos y viajes, en los que extrañaba las jornadas física y mentalmente demoledoras, regresar a la habitación y caer rendido en la cama sin pensar en nada.
Antaño había tenido muchos de esos días, porque cuando estaba solo era cuando sus pensamientos gritaban más alto, pero ya no. Desde que tenía a Lucien, todos los días eran más suaves, más dulces; la vida era más llevadera. Desde entonces, ese había sido el primero.
Le había costado varios intentos acertar con la llave en la cerradura porque llevaba encima suficiente alcohol como para dificultársele coordinar sus movimientos, pero finalmente pudo entrar, y desplazarse hasta la habitación intentando no hacer ruido. Al menos había avisado que eventualmente llegaría a casa, pero no había planeado que fuese a ser tan tarde. El holandés ya estaba acostado.
No encendió las luces porque hasta ebrio conocía el pasillo como la palma de su mano, y en silencio se desvistió y ocupó su lado del colchón. Antes de tumbarse, dirigió la mirada al menor, admirándolo. Qué hermoso era siempre para él, incluso babeando sobre la almohada. Inesperado y fulminante, un sollozo hinchó su pecho y sus ojos se llenaron de lágrimas.







