Lista de cosas por hacer
Finalmente, puedo decir que he logrado borrar 2 cosas de mi lista de “cosas por hacer“. El 12 de Marzo del presente, inicié un viaje agotador que me llevaría a 2 de mis grandes sueños, conocer Japón y ver un panda en vivo.
A una semana de estar de vuelta de este viaje, puedo decir que cuando escuchas esa frase de que no hay dinero mejor gastado que en viajes, es totalmente cierta.
Once días en Japón bastaron para darme cuenta de que existe todo un mundo que no podemos ni imaginar, que aunque invirtamos toda la vida en ello, no terminaremos de descubrirlo. No sé si tenga ganas de recorrer todo el mundo, pero por lo menos a Japón quiero volver. Comí comida buena (gloriosa) y mala, me encanté con los japoneses y su amabilidad entrañable, me perdí en Tokio (por unos pocos minutos, luego nos ubicamos), jugué en la nieve, acaricié ciervos, hablé estúpideces en la calle y nadie más que mis amigas lo sabían! (sí, dije varios ctm esperando que saltara un chileno). ¿Qué puedo decir? Fue un viaje corto pero encantador, que me llenó de recuerdos y anécdotas para contar a mis nietos (si es que algún día tengo).
Sin hablar ni una gota de japonés (sólo saludar y cosas como esas), logré sobrevivir usando inglés, en un país donde casi nadie habla ese idioma. Lo que pasa es que los japoneses son tan amables, que aunque no te entiendan buscan la forma de ayudarte! Eso sí, eso aplica para mis momentos libres del tour, porque en realidad viajamos con guía. De todas formas, creo que se puede viajar a Japón por si mismo, sólo basta una buena planificación previa.
Otra cosa que comprobé, es que mi teoría estaba en lo cierto, los japoneses promedio no son guapos. Sí, nos han mentido en los doramas. No es que no haya habido alguno guapo por ahí (que me dejaban con la boca abierta por lo demás), pero no era muy común. Por otro lado, puedo decir que me enamoré un millón de veces de turistas con los que me topé, sí niño francés, jamás te olvidaré (aún me arrepiento de no haber intercambiado algo más que unas sonrisas) xD.
Por otra parte, seas o no una persona consumista, estás frito! Japón tiene tanta chuchería que brilla y hace ruiditos, que no vas a poder evitar hacerte con todo lo que se te cruce. Tanto va a ser, que vas a temblar de terror cuando estés por tomar el vuelo de retorno a tu país y tengas que pesar tu maleta en el aeropuerto. Para mi fortuna, mi idea de llevar un bolso extra para recuerdos funcionó y así no me pasé con el peso en mi maleta, por lo cual cuando vi que sólo llevaba 19,6 kg de peso, pude gritar un “bien ctm!“
Tema aparte fue el de conocer a los pandas. Mientras estaba en la planificación del viaje, busqué si es que habían pandas en algún zoo de Japón. Para mi fortuna, en el zoo de Ueno (en Tokio), tienen 2 pandas gigantes. Convencí a mis amigas de agregarlo a la ruta, y el día por fin llegó. Los pandas son todo lo maravilloso que me imaginaba, son gordos y esponjosos, duermen todo el día, comen todo el día y definitivamente son las cosas más hermosas que haya podido ver, ¿el problema? Hay que verlos desde lejos, están detrás de un vidrio y no te puedes acercar a este, pero bueno, conocí los pandas y me traje un montón de recuerdos del zoo!
En fin, podría estar horas y horas ecribiendo, porque recuerdos y alegrías sobre el viaje hay por montón. Será para otra vez.













