{ maribelle } Observa satisfecha el (enorme) cargamento que partía ya con destino al castillo de Ylisse. Un millar de rosas rojas, diez kilos de chocolates variados, animales de felpa de metro y medio, y una botella del perfume favorito de Lissa. El toque final, una tarjeta con su escudo familiar que decía "Mi queridísima Lissa, deseo de corazón que en este día te sea devuelta aunque sea una minúscula fracción de todo el amor que concedes al mundo. Tuya, Maribelle."
¿Por qué no le sorprendía todo lo que veía frente a ella? Quizás… era un poco exagerado a su ver, y aunque ella viviera en un castillo, ¿dónde terminaría poniendo todas esas cosas? Bueno, quizás las rosas podría colocarlas en los diversos jarrones del gran castillo de Ylisse, pero, ¿y el chocolate? ¿No Maribelle se sentiría mal si lo compartía con otros? Y los peluches... ... ... Bueno, esos sí se quedarían en su habitación, sí, eso sí no se puede quedar fuera de ahí.
Y tampoco el perfume, ¡la conocía tan bien!
—Nunca cambiarás, ¿cierto, Maribelle? —habló para sí misma al leer la nota, contenta porque, a pesar de estar lejos, al menos podía contar siempre con su amor incondicional. Acercó el fino papel a sus labios y lo besó, como si se tratara de ella.
—Yo también soy tuya, hm hm~ Y espero... regreses pronto, te extraño.
( @sleepingrabbits )













