Me veo como si hubiera ido y regresado de la montaña. No tengo el mismo cansancio físico y el reconocimiento del cuerpo ante el espíritu de la montaña, pero tuve una lección, creo.
Fuimos a ver Dune. No tengo casi nada de plata en este momento porque tengo la costumbre de gastar y no ahorrar, y estoy haciendo, o sigo haciendo el experimento de toda mi vida adulta de ver el dinero como una herramienta para microtransacciones. Gabs me invitó a una cerveza porque sabe que estoy bajón por esta transición en mi relación. Una parte de mi pensó en pagar por las cervezas, pero el pensamiento que ganó es que es importante dejar que me demuestre el amor que me tiene, porque es bueno para el espíritu. Después se presentó la oportunidad de devolver el gesto invitándole a ver Dune, que me dijo que quería ver conmigo.
Para empezar, en la entrada del cine estaban el jose y el chivis. Me alteré un poco, especialmente porque sentí que el chiv estaba jalando mi espíritu y yo no sabía como decir un "no" firme, era un no con miedo. Obviamente estaban ahí para ver dune también. No sé si el Mauro estuvo, creo que sí, pero no estoy segura.
Amé Dune. Habiendo terminado el programa de los sueños, ver historias donde los sueños son un canal de mensajes y conexión es curioso y un gran espejo. Las películas, y todo en general jaja, es un gran reflejo del inconsciente. Estos días he estado meditando mucho en mi deseo de ir a vivir con los Sáparas, no queriendo invadir, pero tampoco escuchando a la teoría más que al corazón. Sin embargo toda esa trama del salvador blanco me ayudó mucho a identificar las historias que he cultivado en mi mente que conducen a acciones que no quiero llevar allá. Quiero transformarme lo necesario para poder ir a aprender de ellos.
Al salir estaban ellos, obviamente. Tuve un guiño del universo, tal vez, porque se me había caído mi licencia y mi tarjeta y una amiga de la Co los encontró y me los entregó. Una señal de buena fortuna, de protección, tal vez?
Después vino el Pepe, en la fila, siempre a sight for sore eyes. Me parece interesante encontrarme con él porque de él siempre me gustó su sensibilidad y a la vez su desapego, su independencia emocional, quizás. Al hablar con él pude ignorar a los amigos de Mauro, que me irritan con su resentimiento infantil. Que yo lo veo así, porque me tienen harta, pero sé que lo que sienten está construido de un conocimiento profundo de Mauro que yo no tenía, pero quizás intuía. Entonces me doy cuenta de este patrón y lección sobre mi misme que influyó mucho en mi última relación y en mi relación con Maite:
Yo odio que la gente se quite su propio poder. Odio sentirme como un león con una presa, odio que la gente me ponga en ese lugar, y objeto al rechazar la responsabilidad, pero eso no es realista. Así no funciona la vida. Siempre van a haber personas vulnerables, con miedo, o que entregan su poder, o que uno tiene más poder sobre elles por alguna razón. Me pasó con Mauro y me pasó en mi última relación y me pasó con mi ña. Creo que tengo que aprender a manejar el poder que otros me dan sobre si mismos en vez de empujarlos a que lo tomen de vuelta y hacer berrinche y enojarme. Voy a aeguir evaluando esta reflexión.
Al salir pensaba muchas cosas. Pensaba en cuando fui al cine con Mauro a ver It y pensaba mucho en el miedo, que era un espejo o un paralelo de la litany against fear que me ha resonado mucho, que me encantó escuchar, y que asocio mucho con la persona con quien he tenido muchos sueños. Con quien me identifico en muchas formas y admiro. La primera base es tener sueños intensos proféticos del otrx, pero bueno, nunca me ha dicho elle que ha soñado conmigo. Pero en cualquier caso, me sirvió mucho para reflexionar.
También agradezco al señor Frank Herbert por el concepto de gom jabbar, ahora puedo explicar mejor cómo se sintió estar en el psiquiatrico en A2.














