Desde su posición, a un extremo de su cama observaba al grupo médico examinarla, analizaba los gestos tanto del médico, como de las enfermeras y Farrah, parecía que todo marchaba bien y aquello lo llenaba de un inexplicable alivio.
El doctor le dedicó una mirada de tranquilidad, y tras dar la orden de aplicarle algunos sedantes para el dolor, habló un pequeño momento con Dylan, explicándole la situación actual que era bastante favorable y ya fuera de cualquier riesgo. Le extendió la mano al médico, lleno de agradeimiento y le sonrió de manera amplia, con esa sonrisa muy Dylan.
Esperó a que las enfermeras hicieran su trabajo y se retiraran del lugar para acercarse nuevamente a ella, antes de que volviera a dormirse por los calmantes suministrados.
- Nunca más me hagas esta wea -le dijo como si la retara, pero sonriéndole con humor, mirándola en lo que acariciaba su cabello. Nunca más queria volver a sentir ese miedo de perderla y esa angustia constante. Farrah era lo único que lo mantenía.
- No quiero andar más en taxi - Murmuró estirando ligeramente su labio inferior como si armara un puchero, intentó ladear su rostro hacia él pero no le fue posible y simplemente se esforzó en abrir sus ojos nuevamente.
- Dylan - Lo llamó moviendo una de sus mano hacia arriba en lo que buscaba la suya para tomar esta, cerró sus ojos un instante y su cabeza no dejaba de reproducir una y otra vez la imagen de aquel accidente, de los recuerdos que este traía a ella y que por seguro, sabía que para Dyl también. - Vi... Vi a los papás - Murmuró abriendo sus ojos un instante en lo que su voz se quebraba de inmediato, juntando sus párpados para dejar caer una lagrima que rodó por el rabillo del ojo - Estaban ahí, lo recuerdo, pero no los podía tocar, como si fuese un sueño, no me dejaban ... - Continuó en lo que cada palabra que arrastraba denotaba la angustia que eso le producía.
Negó con su cabeza al escucharla, él podría encargarse de eso de ahora en adelante, haría lo que fuera por mantener a su hermana a salvo, cumpliendo la única misión, que sabía y tenía clara, de su vida.
- ¿Ah? -preguntó en un tono suave, tomando su mano entre la de él, acariciándola suavemente con su pulgar mientras la miraba, cruzándose con sus ojos en esos pequeños momentos en que ella lograba abrir los suyos.
Cuando escuchó lo que tenía por decir, un nudo se formó automáticamente en su garganta y tragó saliva apenas. Sus ojos, volvieron a brillar en lo que continuaba hablando y suspiró de manera suave, como si con eso lograra contener la emoción que lo embargó por completo en ese momento. Había estado a punto de perder a su hermana, lo sabía y aquella imagen de la chica sobre sus padres podía ser una prueba de eso. Relamió sus labios, sin saber qué decir ante eso y volvió a tomar aire para exhalarlo suavemente, se acercó a ella nuevamente, hasta apoyar su mejilla con cuidado sobre su cabeza, quedándose en esa posición mientras su mirada se mantenía fija en un punto de la cama, respirando con una fuerte angustia y sensación de tristeza.
Podía sentir la angustia de su hermano traspasar esa barrera que el mismo colocaba, y no lo culpaba, una parte de ella siempre le atribuía la responsabilidad de lo que había pasado con la vida de sus padres, pero no era más que mala explicación para todo lo ocurrido, una excusa.
Sintió su cabeza sobre la suya, apretando su mano un instante en lo que acariciaba lo mismo, siempre habían sido los dos contra el mundo, "los Davis", como los llamaban y esta vez no dejaba de ser diferente; nuevamente estaban ahí, juntos.
- Estaban felices, Dyl - Murmuró en lo que esbozaba una suave sonrisa, porque parecía su cabeza reproducir esa imagen una y otra vez - Se veían tranquilos - Aseguró alzando su mirada hacia él antes de volver a cerrarlos, acariciando su mano con tranquilidad, como si quisiera transmitirle aquella calma que sus papás le habían dado la impresión a ella.
Cerró los ojos un momento, abriéndolos luego en los que éstos se llenaban de lágrimas al escuchar la sensación que tuvo acerca de esa visión. Deseaba creer que era cierto, que sus padres no estaban molestos con él como cuando cortó el teléfono a su madre por última vez. Sabía que no estaba siendo el hijo que ellos hubiesen deseado, más la culpa que todos estos años lo había acompañado.
Muchas veces pensaba en la decepción que significaba para sus padres y ni eso pudo detenerlo de seguir siendo como era, un niño irresponsable. Deseaba poder comunicarse con ellos, así como Farrah lo había hecho para decir cuánto lo sentía, esa era una de sus mayores cargas.
- Seguro que sí -murmuró, sin saber qué mas decir, y pestañeó varias veces para disipar las lágrimas que se le asomaban en sus ojos, no quería mostrarse asi frente a su hermana, ella no lo necesitaba.
Se alejó, tomando nuevamente una postura erguida y le sonrió muy suavemente, limpiando con cuidado su rostro con el dorso de su mano.
- Vas a estar bien. Descansa -le dijo suavemente, él se quedaría con ella hasta asegurarse de que estaba bien.
Abrió y cerró sus ojos como si le diera la razón en su murmuro, abriendo finalmente estos cuando lo sintió alejarse para poder mirarlo. Sonrió apenas, muy débilmente pero lo hacía de verdad, le daba gusto ver a su hermano allí. - Te amo, hermano - Murmuró cerrando sus ojos nuevamente, dejando descansar su cabeza sobre la almohada nuevamente aunque aun así no podía moverse demasiado.
- ¿Y Pat? ¿Puedes decirle que venga después? - Le preguntó a su hermano, sabiendo perfectamente que el rubio estaba allí como todos, como él y como el resto de los chico amigos, pero si, deseaba ver a su novio con quien fue el ultimo contacto antes de aquel accidente.
Sonrió suavemente al escucharla, dejando escapar incluso una suave risa y asintió. - Te mamoneaste -la molestó en un murmuro, manteniendo una sonrisa divertida y un semblante mucho más tranquilo y relajado al ver que por fin había hablado con ella y ya tenía la certeza de que se mejoraría.
- Sí, Pat esta afuera. A mi ya me quedan como dos minutos y entra él -le aseguró en lo que ladeaba su rostro hacia la ventana de la habitación, donde la enfermera le hacía la seña de "1 minuto". - Bueno, un minuto -corrigió con cierta gracia, y acarició nuevamente el cabello rubio de su hermana.
- Yo estaré afuera en caso de cualquier cosa, solo grita -bromeó, intentando que su hermana también se distendiera un poco y relajar el ambiente, Dylan no era de andar cabizbajo y tenía esa cualidad de auto subirse el ánimo si era necesario. Sintió la puerta, y desvió su atención hacia ella, mirando a la enfermera que ya venía a echarlo y asintió suavemente.
- Me están echando, pero viene Pat -le comunicó, a pesar de que Farrah estuviera con los ojos cerrados, sabía que estaba despierta y lo escuchaba, siempre lo tuvo claro.
- Nos vemos más rato -dijo en lo que se acercaba a ella y dejó un beso en su frente-.
- Yo también te amo, hermana -murmuró finalmente. Si bien Dylan era de los que NUNCA decía ese tipo de cosas cuando realmente las sentía, esta vez lo sentía necesario. No iba a volver a quedarse con ese tipo de palabras en la boca. Se alejó para darle un suave apretón antes de alejarse y salir de la habitación.