"El Intercambio" ||| Especial / 19.
*POV Camila
No hizo falta abrir los ojos para darme cuenta que Lauren no estaba a mi lado. No la sentí ahí. Aun un poco soñolienta me senté en la cama, entreabriendo los ojos para poder ver la hora. Me llevé un susto al constatar que ya pasaban las diez. Cielos, Julián debe estar a punto de colapsar.
Recorrí los dedos por mi cabello despeinado mientras bostezaba, aun un poco aturdida y demasiado lenta para actuar. Vi las sabanas desacomodadas y sonreí, al recordar la noche anterior. Obviamente Lauren no se conformó con algunos besos. Y yo tampoco.
Arqueé una ceja al escuchar un ruido de algo cayendo en la cocina, seguido de un lamento y un murmuro furioso. Me levanté y me arrastré hasta allá, intentando entrar en silencio. Me quedé viendo la espalda desnuda de Lauren y mordí los labios, antes de acercarme, abrazarla por atrás y depositar un beso en su piel.
-buen día…-susurré, antes de limpiar mi garganta esforzándome para que mi voz saliera normal.
Lauren: rayos, te iba a llevar el desayuno, pero me atrasé un poquito. –se volvió, con un gesto gracioso en el rostro. Sonreí, dándole un suave beso en los labios.
-no hay problema, pero, si es tan importante para ti, puedo regresar y fingir que estoy durmiendo. –bromeé. Ella rió, roncamente.
Lauren: no estás molesta?
-molesta? No que recuerde. Porqué?
Lauren: por no haberte despertado. Y haber llamado a la clínica avisando que no irás hoy. –sentí su miedo al decirme, entonces suspiré.
-Lauren, eres mi mujer ahora y no me importa que interfieras con la clínica. –llevé la mano a su rostro.- fui muy estúpida aquel tiempo en el que hui, en el que no te dejé escoger entre ayudarme o no. –acaricié su rostro, sonriendo.- y, de cualquier forma, si no hubieras avisado, yo lo habría hecho. Es bueno matar el empleo a veces, para estar con quien amamos.
-
Algunos días pasaron desde nuestra discusión y puedo decir que cada día estamos mejor y más enamoradas. Conseguimos, por fin, estabilizarnos y acostumbrarnos a nuestra vida de casadas, lo que realmente es una bendición.
-Dios mío, aquél no es…? –entrecerré los ojos, aun con los dedos entrelazados a los de Lauren quien estaba ajena a mi especulación sobre un hombre varonil y conocido que estaba a pocos metros de nosotras.- sí, sí es! –exclamé, consiguiendo atraer la atención de Lauren de uno de los libros que estaba en sus manos, en la librería del centro comercial.
Lauren: de quién estás hablando? –observó mi rostro por unos segundos antes de seguir mi mirada.
-Lauren, ese de allá es Harry! Sí, estoy segura. –sonreí, ya arrastrándola hasta mi viejo compañero de teatro.
Harry: Camila? –su voz era más gruesa de lo que recordaba y una sorpresa mezclada con un gran animo me hizo sonreír más abiertamente.- no puedo creerlo! –él rió, abriendo los brazos, esperando que yo fuera hasta él. Lo hice, obviamente, hasta porque sería patético dejarlo en esa posición por mucho tiempo.- te desapareciste! Hace tantos años…-me soltó, para poder verme.-…estás maravillosa! –sonrió.
-gracias, tú también lo estás! –dije sincera.- sí, vaya, que locura! –dije aun trastornada. Hasta que escuché a Lauren limpiar la garganta. Me volví para verla y su expresión no era de las mejores. Arqueé una ceja, intentando entender.- Harry, recuerdas a Lauren? –la tomé de la mano.
Harry: claro que la recuerdo! Tu tormento particular…-bromeó, haciéndome reír.
-actualmente es mi mujer. –completé.
Harry: en serio? Dios mío, ustedes realmente se casaron, eso es increíble!
*POV Lauren
Me crucé de brazos y me recosté en una de las paredes que estaba cerca de donde Camila conversaba animadamente con Harry. Es extraño sentir esa presión en el pecho al verlos juntos, aun sabiendo que el tipo es homosexual (aunque no lo aparente). Pero, él fue el único al que vi como una cierta amenaza por un tiempo, solo Dios sabe como la relación de él con Camila atormentó mi tranquilidad. Cerré los ojos con fuerza, intentando alejar las imágenes del pasado que brotaron en mi mente, principalmente las que involucraban a Camila, él y una moto. O un club nocturno. O un cine. Y, cielos, recordar eso no está ayudando en nada.
Decidí dejar de parecer una idiota y ocupar la cabeza con otra cosa. Caminé por la librería, ojeando algunos libros e intentando ignorar la risa fácil de identificar de Camila. No sé por cuánto tiempo ellos se quedaron conversando, pero, sinceramente, pareció una eternidad.
Camila: Dios mío, era Harry, puedes creer qué coincidencia!? –comentó, con una sonrisa en el rostro. Realmente, es increíble, con tantas librerías en Miami él tuvo que estar justamente aquí!?
Apreté los labios en una línea dura e intenté esbozar alguna reacción alegre. O menos seria. Pero no funcionó mucho.
Camila: está bien, qué pasó? –frunció el ceño, cruzándose de brazos, levantando el rostro para enfocar mis ojos.
-nada. –respondí, evasiva.
Camila: hasta pareciera que estás…-se interrumpió ella misma, entrecerrando los ojos acusadores en mí dirección.-…no me digas que estás celosa. De Harry!?
No respondí, volví a ver los libros, releyendo la misma frase de la sinopsis de uno de ellos varias veces, intentando ignorar la mirada de Camila quemando en mi rostro.












