E 6 on Dovrefjell, at the border of Oppland and Trøndelag, Norway by Olda Roadsig
seen from Türkiye
seen from Israel

seen from Malaysia

seen from Israel

seen from United States

seen from United States
seen from Israel
seen from China

seen from Germany

seen from United States
seen from Canada
seen from China

seen from Israel
seen from United States
seen from Hong Kong SAR China
seen from United States

seen from United States

seen from Malaysia

seen from United States
seen from Russia
E 6 on Dovrefjell, at the border of Oppland and Trøndelag, Norway by Olda Roadsig
So Benrey, remember where you’re from? Where you grew up?
I’m from Black Mesa, born and raised. That, I know without a doubt.
"El Intercambio" ||| Especial / 6.
*POV Lauren
No pasó mucho tiempo antes que Camila se quedara dormida, mientras yo, a pesar del cansancio claro en mi rostro, no pude contener el deseo de observarla, mientras intentaba acurrucarla más cómodamente en mis brazos. Sinceramente, no sé qué hice tan bueno en el mundo para ser bendecida a este punto, hoy puedo decir, totalmente convencida, que no me falta nada.
Mi mirada cayó sobre el delicado anillo en su mano izquierda. Mi esposa. No puedo negar que mi corazón duplica los latidos cuando soy consciente de lo que eso significa. Una sonrisa se pintó automáticamente en mi rostro y, un tanto posesiva, la atraje aun más cerca.
El sol aun estaba alto en el cielo, pero nosotras estábamos completamente absortas en un universo casi paralelo. Seguramente por la diferencia de horario, lo cual desordena nuestra rutina, pero la razón principal es, sin duda, que es como si solamente existiéramos nosotras dos.
Camila: hm…-murmuró, capturando mi atención.
-te desperté?
Camila: no. –sonrió, perezosamente.
-vuelve a dormir. –acaricié su brazo.- todavía no ha pasado ni media hora.
Camila: y dejar a mi esposa despierta, sola, en plena luna de miel? –sus ojos ya estaban abiertos, pero la descubrí intentando contener un bostezo.- puedo quedarme despierta. –y para probar lo que dijo llevó el cuerpo hacia el frente y se sentó en la cama…volviendo a caer acostada segundos después, haciéndome reír.
-créeme, en el futuro te enfermarás por quedarte despierta conmigo. –sonreí un poco.- y es claro que necesitas dormir algunas horas…los últimos días fueron muy agitados.
Aparentemente algo en mi voz la hizo saltar en la cama. Su cabello rebotaba en el aire y ella me miró, con un brillo en sus ojos y una emoción clara en la voz, cuando expuso la razón de tanto ánimo.
Camila: te das cuenta de que estamos casadas? –su sonrisa aumentó y ella parecía una niña, mientras rebotada en la cama.- y que ahora eres mía y solamente mía? –se lanzó sobre mí, abrazándome.
Giré el cuerpo, dejándola sobre mí. Camila aun reía de su estallido repentino de animación. La observé por algún tiempo, sonriendo al constatar la obvia alegría que está sintiendo y solamente cuando su risa terminó, acerqué mi rostro al de ella, rozando la nariz por su mejilla y dejando que mi cuerpo cayera sobre el de ella, haciéndome estar alerta al sentirla totalmente moldada en mí.
Camila: otra vez? –preguntó, con una cara inocente y una sonrisa traviesa. Me llevó un tiempo para descubrir a lo que ella se refería.
-querida, apenas comenzamos. –respondí, capturando sus labios antes de que ella pudiera reaccionar.
El torbellino de sentimientos explotó nuevamente, con una intensidad increíble de salir de la suposición que hicimos esto hace menos de una hora. Sin las prendas para interrumpir fue más fácil sentirla, poco a poco, preparándose para recibirme. Mordí sus carnudos labios y bajé los míos hacia su cuello, inhalando el dulce perfume de la región. Un alto suspiro mostró que ella estaba entregada nuevamente.
Sentí sus pechos rozarse contra los míos, provocando. Prácticamente clamaban por atención. Rápidamente llevé una de mis manos hacia ellos, sintiendo un enorme placer al ver los ojos de Camila oscurecerse, revelando el creciente deseo.
No fueron necesarias muchas preliminares para realizar el acto en sí. Sintiéndola completamente una vez más. Nos movíamos a un ritmo lento por un corto tiempo, luego la necesidad de estar cada vez más unidas superó todo el cariño que existía hasta entonces. Y en cuestión de algunos pocos minutos alcanzamos, nuevamente, juntas la cima.
Le robé un pequeño beso y recosté mi frente en la de ella. Sonriendo. Con la voz ronca, ella habló.
Camila: sabía que me tenía que quedar despierta…
*POV Camila
-me siento asquerosa. –fruncí la nariz, mientras escuchaba la hermosa risa de Lauren llenar la habitación.- qué tal un baño? –sugerí.
Técnicamente era para ser solamente un baño, pero la bañera representaba una tentación sobre humana para dos personas recién casadas, en su luna de miel. Era como un imán, nuestros cuerpos se atraían con un magnetismo imposible de controlar.
Terminamos haciendo el amor por tercera vez desde que llegamos.
Veinte minutos después seguíamos en la bañera, aprovechando la sensación del agua helada contra nuestra piel caliente. Estiré el cuello e hice un puchero, recibiendo rápidamente varios besos pequeños, que me robaron una sonrisa perezosa. Sentí las manos de Lauren deslizarse por mis piernas y gemí bajo, antes de hablar con ella.
-sal de aquí, Jauregui. –ordené, con la voz juguetona.- o sino nunca vamos a terminar este baño. –me separé un poco de ella, dejándole un espacio para que pudiera salir. Lauren reclamó un poco, le saqué la lengua y ella comenzó a reír, dándome un beso en la frente y haciendo lo que le solicité segundos antes.
No mires, Camila. No mires. No mires. No mires.
Jódete.
Abrí los ojos, observando el maravilloso cuerpo de Lauren, de espaldas, al lado de la bañera. Mordí mi labio inferior mientras recorría la mirada por su cintura, bajando hasta sus muslos. Cuando ella llegó cerca de la puerta no me contuve.
-Lauren, vuelve ya aquí!
Y simplemente así, sin lograr contener mis hormonas, recomenzamos todo el acto. Uniéndonos nuevamente.
Solamente después de eso regresamos a la enorme cama. Lauren cerró las cortinas y encendió el aire, dejando un ambiente acogedor. Me acurruqué en sus brazos y en menos de diez minutos me quedé dormida. Exhausta.
Sabe, tem horas que tenho vontade de te trazer pro meu mundo e ter você só para mim, mas tem horas que eu desejo que fique longe, e que não se aproxime mais, para não ter de sofrer tanto. Sabe meu amor, eu seria capaz de tirar de mim, e dar para você, só para poder olhar o seu lindo sorriso. O que te destrói me destrói também, o que lhe faz falta, me faz mais ainda. Eu poderia tirar um dia inteiro, só para te amar e te satisfazer. Ah, meu bem, eu poderia também tirar a minha vida toda só para te acompanhar e dar o melhor de mim para te ver bem. Tenho milhões de sentimentos só por você, é tanto amor, que chega a transbordar, e quando você sai me dilacero em saudades. A cada lembrança sua, a cada pensamento eu desabo, por isso decidi escrever para aliviar o peito, e te sentir mais perto do meu corpo através de cada palavrinha que representa você. Posso estar errada muitas vezes em buscar você em todos os cantos, e tentar lhe trazer para mim novamente, mas entenda meu amor, a vida sem você é árdua, a saudade aperta e então me perco. Você tem o dom que me faz crer que a melhor sensação é ter o seu amor, o seu carinho e a sua atenção, e a gente pode fazer coisas simples que essa sensação permanece. Eu só quero que você consiga entender que o nosso amor pode sim, ser intenso depois de tudo, pode sim ser forte e suportar a tudo. Porque olha meu bem, eu suportaria tudo por você, ou quase tudo. Mas o melhor de todas as coisas, é que temos a sorte de ter um amor recíproco. O melhor de todas as coisas, é que continuarei aqui a lutar por você
Poema solto...