2013, reseña de “Lo indecible. Clínica con lo traumático.” de Gabriela Insúa (autora y compiladora).
Editorial Letra Viva
Aunque no se trate de mi historia, siempre que recomiendo algo es porque me significa, dice algo de mí, que por alguna razón me gustaría que se escuchara, que se entendiera, que se supiera al menos. Dependemos de la mirada externa para existir. Y la locura es una prueba. Cuando algo significativo de lo que nos sucede es negado por nuestro entorno, se niega nuestra propia existencia.
Eso es algo que califica como traumático en tanto es el afuera que irrumpe dentro nuestro a solas para afuera y para adentro.
Todas tenemos miedo de que no nos crean, ¿quién no ha sentido ese terror que da saber que si lo contás no te van a creer? Al principio puede dar gracia, pero cuando se empieza a instalar la certeza de que realmente eso no puede ser escuchado el pánico hace presencia en la ausencia.
El delirio es un poco una pérdida de rumbo entre lo real y lo temido. ¿Qué queda después de saber que lo que te sucedió según los demás en realidad no pasó? Siempre me ha impresionado cómo se toman algunas afirmaciones como delirantes sin mensurar el contexto de las mismas y la fragilidad que podemos estar produciendo por culpa de nuestros “traumas”. Y no solo por nuestros baches personales sino sobre todo por ese inconsciente colectivo que nos impide o nos obliga a actuar sin que sepamos porqué o para qué.
Y está ahí, al alcance de la mano, a la vuelta de la esquina. Lo indecible se muestra y elegimos no ver para no “traumarnos”. Pero ya es tarde amiguis. Mejor mira, porque rotxs ya estamos. Pero mirar para entender, escuchar con los ojos, con las manos para acompañar, para inscribir en lo social a lo indecible y a la que no es dejada decirse.
Isaura Fabra















