/ @efimerc
lo que menos le apetecía era entrar en casa. por eso estuvo casi un cuarto de hora metido en el vehículo, a oscuras, recapitulando en su cabeza todo lo que había sucedido. ¿cómo podía haber metido la pata? con lo meticuloso que él solía ser, lo responsable, lo cauto y sobre todo lo mucho que se aseguraba de estar tratando con la persona correcta. y sin embargo, había terminado con el labio partido, sangre por casi toda la cara y cuerpo, y la mayoría no era ni suya. el vago pensamiento de que ella estaría dormida, iluminó su mente para poder entrar a su domicilio. no quería tener que ponerse a explicarle lo que había pasado, aunque dudaba mucho que le importase lo más mínimo lo que a él le pasaba.










