Uno de mis cómics largos favoritos de la época de Creatas y Ejecutas. Fue interesante para mí ver cómo a lo largo de los años los personajes fueron cobrando vida propia, salieron de la agencia para interpretar otros papeles que poco tenían que ver con la publicidad, y cómo las historias que vivían empezaron a cambiar de género, algunas eran situaciones más tiernas o agrias que humorísticas. Por supuesto, todo eso sucedió sin que interviniera mi voluntad. Ellos actuaban en mi mente y yo solamente tomaba nota de la situación y la dibujaba como podía en un papel. Lo llamamos proceso creativo pero no parece que eso sea un proceso y desde luego tiene muy poco de creativo