-Tristan mira a Ishaan, antes de que éste acepte y se ponga de pie empezando a caminar tras de mí, con su mano en mi espalda, algo que me reconforta y serena, aunque mi corazón debe de ir ahora a mucho más de 200 kilómetros por hora. Abro la puerta para salir fuera sin soltar el brazo de Tristan. El viento, mucho más frío ahora que cuando hemos llegado, me golpea el rostro y se clava en mis huesos. Hace más frío en mí del que debería hacer, porque siento que nuestra amistad se están enfriando. Trago saliva en silencio, y os llevo hasta un callejón en el que me detengo. Miro a mi alrededor y suelto el brazo de Tristan. No sé si estoy preparado para esto, porque voy a cometer una locura enorme, pero no quiero perderos también a vosotros, no soporto la idea de no tener alguien a quien contar mis problemas con Alice, esa chica a la que tanto quiero, aunque no me atreva a decírselo. Os miro a ambos, y echo el brazo derecho hacia detrás, sacándome la camisa del pantalón, para coger mi varita, y empuñarla con más fuerza que nunca, más fuerte aún que cuando la he empuñado para defenderme de mis enemigos, porque ahora me estoy enfrentando a mis mejores amigos. Con los ojos aún llenos de lágrimas, os miro un momento antes de mirar para mí mismo, de mirar hacia mis recuerdos, centrándome en ese recuerdo, el más feliz de mi vida, y sintiendo que vuelvo a vivir ese momento, dejo escapar dos palabras de mi boca, antes de ver como mi patronus, una cabra de pálida y brillante luz blanca, sale de mi varita, y empieza a correr por este callejón
-Nos sacas afuera y te descamisas para sacar un palo de madera de tus pantalones y después una cabra luminosa sale de ella recorriendo el callejón. Me quedo pasmado sin saber que decir, parece ser que es un ser tan especial que es cierto que es mago, yo miro como si no pudiera reaccionar y ni hablar, me quedo mirándote y luego a esa cabra que parece volar de nuevo y luego miro a Ishaan que tiene un gesto de terror como el que debo de tener yo, existe la magia, por eso la haces, eres especial. Te miro y noto un dolor fuerte en la cabeza, los ojos se me deben de poner en blanco y caigo al suelo mareado.
-Salimos fuera y yo me dejo llevar como Tristan. Pero yo les sigo como un idiota para ver cuál es la siguiente mentira. Entonces nos lleva a un callejón y yo miro alrededor extrañado, hasta que le veo levantarse la camisa y sacar algo. Algo que no es más que un maldito palo. Me pregunto qué querrá decirnos con un palo pero, cuando pronuncia algo muy raro y veo esa luz salir, siento miedo. No sé si yo estoy alucinando, pero una cabra de luz echa a correr por el callejón. No se refería a que era verdad que trabajaba en la NCA, sino que era mago. Mago que hace magia con varita. Algo que casi no puedo ni creerme por mucho que lo esté viendo. Camino hacia atrás dispuesto a irme de aquí y salir corriendo, pues yo he visto cosas raras en Godric's Hollow y hasta se cuenta que se vieron unas luces extrañas durante el entierro de Ariana Dumbledore, si mal no recuerdo. Pero, ¿esto? ¿Esto es increíble? Y estoy por salir corriendo cuando veo a Tristan en el suelo.- ¡Tristan! -Exclamo creyendo hasta que le ha podido dar un infarto por culpa del otro.
-Acabo de hacer magia por primera vez en mi vida, delante de dos personas que no sabían nada sobre ella, y eso hace que sienta tantos nervios, que me tiembla el pulso, porque sé que acabo de cometer una locura enorme, una locura enorme, que se hace aún más grande cuando veo a Tristan caer al suelo con los ojos casi en blanco, lo que me hace soltar el hechizo, y dejarme caer a su lado de rodillas sin importarme que mi varita, ruede por el suelo, para golpearle la cara con la mano-. Tristan. -Digo asustado, pensando que le ha pasado algo por mi culpa, algo que jamás me perdonaría-. Eh, idiota.
Déjame... -Digo alzando mi mano muy mareado.- Solo estaba mareado, dejarme en paz... -Digo cerrando los ojos.- Solo quiero que me dejes en paz, tengo miedo, mucho miedo. -Digo dando arcadas.
















