El escritor de origen cubano, de ascendencia canaria, Nelson Machín Viera trabajó con niños, de entre 5 y 12 años, en una granja escuela de Santa Brígida, allí comprobó, tras relacionarse con ellos, que tenían sus inquietudes, sus dudas y sus miedos y que, algunos, se quejaban de la escasa relación que tenían con sus padres. Eso lo llevó a escribir un cuento para el hijo de uno de sus amigos, que más tarde, ese cuento, titulado Granjeros en 10 horas, se convirtió en un libro que pretende darnos las pautas para entender a nuestros hijos y darles una mejor educación.