Ese vacío tuyo... Todo tan vacío.
Escribir me ayuda a dejar fluir y entender estos sentimientos, me ayuda a no enloquecer, pero... Cuando abro el bloc de notas y comienzo a dar vida a mis pensamientos, me siento aún vacía. La sensación que tengo es que esperaba, inconscientemente, encontrar alguna pista tuya en medio de mis palabras, pero todo lo que encuentro es la nostalgia que crece, la necesidad de ti que no se pasa.
Uno de estos días estaba preparando la comida. Era mediodía y, entre un ingrediente y otro, me vino un chispazo: ¿aún no he pensado en él? Me reí para mis adentros, sabiendo que estos días de calma preceden a olas de puro deseo y necesidad. Y no fue diferente.
Tú aquí, con nada más que nosotros, nuestros ojos sin la necesidad de ninguna palabra, solo sentimientos, amor, nostalgia, deseo. Nuestra piel caliente y el olor rico que juntas exhalan. Nuestro aliento, la respiración. El tiempo que se detuvo como en una fotografía. Nuestro amor a punto de explotar.
Te estoy manifestando, El. El de Barranquilla. El de Bourbon en aquella noche calurosa de febrero. El. De quien no sé nada, pero siento todo.