"Los magos y los de su especie con frecuencia han preferido no tener nombre ni pertenecer a sitio alguno. No es de su agrado permanecer en un solo lugar, donde podrían llegar a acostumbrarse demasiado a los mortales. «Quien quiera que me llame por mi nombre es un extraño —decía Merlín—. El hecho de que reconozcas mi rostro no significa que me conozcas». Los magos se consideran ciudadanos del cosmos. Por lo tanto, el sitio exacto donde se les pueda encontrar es irrelevante. En la vida mortal, lo que nos limita en primero y último lugar son los nombres, los rótulos y las definiciones." El Sendero del Mago















